El paro general convocado por la CGT contra la reforma laboral se hace sentir con fuerza en Rosario, donde el centro de la ciudad amaneció casi paralizado bajo la lluvia, mientras que en los barrios el movimiento es algo mayor pero igualmente reducido.

A primera hora, con una lluvia persistente sobre la ciudad, el paisaje urbano mostraba poco movimiento, negocios con persianas bajas y paradas de colectivos vacías. La adhesión al paro es notoria en los servicios centrales de Rosario.
El transporte urbano de pasajeros se encuentra completamente interrumpido por la adhesión de la UTA al paro nacional, lo que deja a miles de rosarinos sin colectivos para llegar a sus trabajos o trámites. Tampoco hay atención en los bancos, que se sumaron a la medida de fuerza impulsada por la CGT contra los cambios en la legislación laboral que impulsa el Gobierno nacional.
Más impacto en el centro que en los barrios
En el microcentro, la postal dominante es la de veredas casi vacías, locales comerciales cerrados y menor circulación vehicular. En la periferia y en los barrios, en cambio, se observa algo más de movimiento, con pequeños comercios abiertos de manera parcial y cierta actividad en almacenes, kioscos y ferias barriales.
Aun así, la ausencia de colectivos condiciona la vida cotidiana incluso en las zonas más alejadas del centro. Muchos trabajadores optaron por caminar largas cuadras, recurrir a la bicicleta o compartir autos para poder llegar a sus destinos.
Taxis en la calle y adhesión del comercio
Pese al alto acatamiento, se observan taxis circulando con normalidad relativa. El servicio funciona con una frecuencia menor a la habitual, pero representa una de las pocas alternativas de movilidad para quienes requieren desplazarse en medio del paro y las malas condiciones climáticas.
El Sindicato de Empleados de Comercio de Rosario confirmó su adhesión plena a la medida de fuerza, lo que se traduce en una fuerte retracción de la actividad en shoppings, grandes cadenas y supermercados, además de locales del centro y de los principales corredores comerciales de la ciudad.
En este contexto, desde la dirigencia gremial remarcan que la protesta tiene como eje el rechazo a la reforma laboral incluida en el paquete de leyes del Gobierno, a la que consideran regresiva en materia de derechos, indemnizaciones, licencias y condiciones de contratación.
Reclamos y servicios afectados
Además de transporte y bancos, el paro impacta en reparticiones públicas, actividad industrial y logística, aunque con matices según cada sector. En hospitales y guardias se mantienen servicios mínimos y urgencias, mientras que en el ámbito educativo la adhesión es dispar entre escuelas públicas y privadas.
Las centrales sindicales señalan que la jornada de protesta busca enviar un mensaje político al Congreso y al Ejecutivo para que se revisen los artículos más cuestionados de la reforma, vinculados a la flexibilización de contratos, tercerizaciones y reducción de aportes patronales. En Rosario, la combinación de lluvia, paro y falta de transporte configura un jueves atípico, de ciudad semiparalizada, especialmente en el corazón del casco céntrico.




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