Monteoliva endurece el protocolo antipiquetes en el Congreso

El Ministerio de Seguridad Nacional evalúa cambios fuertes en el operativo para futuras protestas frente al Congreso, con controles adicionales sobre manifestantes y mayor presencia de fuerzas federales.

La ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, analiza un endurecimiento del protocolo antipiquetes tras los incidentes registrados en la manifestación contra la reforma laboral frente al Congreso. La funcionaria evalúa ordenar la revisión de mochilas, banderas y otros elementos que lleven los manifestantes, con el objetivo de detectar objetos contundentes o inflamables antes de que se inicien las marchas.

Según fuentes oficiales, la cartera de Seguridad busca evitar la repetición de escenas de violencia como las que se vieron el último miércoles, cuando la protesta terminó con corridas, destrozos y enfrentamientos con fuerzas federales. El Gobierno sostiene que el derecho a manifestarse debe convivir con la protección del orden público y la seguridad de quienes circulan por la zona.

Debate por libertades civiles y control policial

La posible implementación de controles sobre mochilas y banderas ya generó advertencias de organismos de derechos humanos y especialistas en derecho constitucional, que recuerdan que la protesta social es una forma de expresión política protegida por la Constitución. Advierten que las requisas masivas pueden derivar en situaciones de abuso o estigmatización.

Desde el Ministerio remarcan que cualquier modificación al protocolo deberá respetar los estándares legales vigentes y los procedimientos establecidos para requisas en espacios públicos. También señalan que se buscará unificar criterios con la Ciudad de Buenos Aires y con el Poder Judicial para evitar interpretaciones contradictorias sobre el accionar policial durante las marchas.

En paralelo, se analizan medidas complementarias, como delimitar zonas de circulación para transporte público y ambulancias, y reforzar el uso de cámaras y sistemas de seguimiento para identificar a quienes cometan delitos en el marco de una manifestación, sin criminalizar al resto de los participantes.

Contexto: tensión por la reforma laboral

El debate sobre el protocolo antipiquetes se da en un clima de alta tensión política por el tratamiento de la reforma laboral impulsada por el Gobierno nacional. Las movilizaciones de sindicatos, movimientos sociales y organizaciones políticas frente al Congreso se volvieron más frecuentes a medida que se aceleró la discusión del proyecto.

Monteoliva busca mostrar una señal de firmeza hacia los sectores que reclaman mayores controles sobre los cortes de calle, pero al mismo tiempo enfrenta la presión de quienes alertan sobre un posible avance sobre las libertades democráticas. En los próximos días, la ministra se reunirá con su equipo técnico y con representantes de fuerzas federales para definir el alcance concreto de los cambios que se podrían aplicar en futuras jornadas de protesta.

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