Caputo cuestionó a empresarios por la reforma laboral

En plena discusión por la reforma laboral, el ministro de Economía, Luis Caputo, volvió a marcarle la cancha al sector privado y apuntó contra la falta de respaldo empresario a los cambios impulsados por el Gobierno.

En medio del debate parlamentario por la reforma laboral, Luis Caputo expresó su “asombro” por lo que considera una tibia reacción de las cámaras empresarias frente al paquete de alivio en contribuciones patronales que impulsa el oficialismo para los nuevos empleos registrados.

Según detalló el ministro, la iniciativa oficial prevé una reducción de hasta el 85% de las cargas patronales para las nuevas incorporaciones, con el objetivo declarado de dinamizar la contratación formal y bajar el costo laboral no salarial, uno de los reclamos históricos del sector privado.

Caputo planteó que, a pesar de ese beneficio, “ni una cámara lo celebra”, en referencia a la ausencia de comunicados contundentes de apoyo. Para la Casa Rosada, ese silencio contrasta con los pedidos recurrentes de flexibilización de las normas laborales y de reducción de impuestos que vienen realizando las entidades empresarias desde hace años.

Reforma laboral y reducción de contribuciones

El paquete de cambios laborales forma parte de la estrategia económica del gobierno de Javier Milei, que busca incentivar la creación de empleo formal en un contexto de recesión, caída del consumo y aumento de la pobreza. Entre los puntos centrales se destacan la baja de aportes patronales para nuevos puestos y la simplificación de algunos regímenes de contratación.

Economistas y tributaristas advierten, sin embargo, que la rebaja de contribuciones tiene un impacto fiscal relevante y que su efectividad dependerá de la recuperación de la actividad. También señalan que muchas pymes enfrentan hoy otras restricciones, como el financiamiento caro, la presión impositiva general y la caída de la demanda interna.

Desde el oficialismo sostienen que la carga laboral en Argentina se ubica entre las más altas de la región, y que la reforma apunta a equiparar al país con estándares de otros mercados emergentes. Además, remarcan que el esquema de rebaja es gradual y estará atado exclusivamente a la generación de nuevos empleos registrados.

La reacción de las cámaras y el debate político

En el sector privado, la reacción fue dispar. Algunas entidades valoraron en reservados la señal del Gobierno, pero evitaron pronunciamientos públicos fuertes mientras se mantenga abierto el debate en el Congreso. Otras cámaras expresan preocupación por eventuales cambios en el texto final y prefieren esperar a que se defina el articulado.

En paralelo, sindicatos y bloques opositores cuestionan la reforma por entender que significa una pérdida de derechos laborales y una merma de recursos para la seguridad social. La discusión se da en un clima de alta tensión política y con advertencias de nuevas medidas de fuerza si el oficialismo avanza sin consensos.

El mensaje de Caputo a los empresarios se inscribe, así, en una pulseada más amplia por el rumbo económico. El Gobierno busca mostrar un compromiso del sector privado con el proceso de reformas, mientras que las cámaras miran de cerca el contexto recesivo y la incertidumbre regulatoria antes de dar un apoyo abierto.

Qué está en juego para el empleo formal

La discusión sobre las contribuciones patronales tiene un impacto directo en la estructura del mercado laboral. Actualmente, más de un tercio de los trabajadores se desempeña en la informalidad, sin aportes ni cobertura plena de seguridad social, un fenómeno que se agravó en los últimos años.

Los defensores de la reforma sostienen que, con un esquema impositivo más liviano para las nuevas contrataciones, las empresas tendrán más margen para blanquear personal y sumar puestos registrados. Los críticos, en cambio, alertan que sin una reactivación clara de la economía, los incentivos fiscales pueden no traducirse en más empleo, sino solo en menores ingresos para el Estado.

La pulseada por la reforma laboral y el recorte de cargas patronales será una de las claves de la agenda económica de las próximas semanas, en un escenario en el que el Gobierno busca mostrar señales de recuperación mientras enfrenta tensiones sociales y políticas crecientes.

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