Javier Milei volverá a viajar a Estados Unidos para sumarse a un encuentro impulsado por Donald Trump en Washington, en una nueva escala de su estrategia de alineamiento con el exmandatario republicano.

El presidente Javier Milei prepara otro viaje a Estados Unidos para participar del llamado Consejo de Paz, una cumbre internacional impulsada por Donald Trump en Washington. La invitación proviene directamente del exmandatario republicano, con quien el jefe de Estado argentino busca consolidar un vínculo político e ideológico.
Será la decimocuarta visita de Milei a territorio estadounidense desde que asumió en la Casa Rosada, una frecuencia poco habitual para un presidente argentino en tan poco tiempo de gestión. En Balcarce 50 justifican la agenda por la necesidad de “abrir puertas” para inversiones y respaldos internacionales a su plan económico.
Un foro con baja adhesión de potencias
El Consejo de Paz convocado por Trump se presenta como un espacio para debatir la resolución de conflictos y la situación geopolítica global. Sin embargo, el encuentro genera dudas en el plano diplomático por la escasa participación de grandes potencias y la impronta marcada por el entorno del ex presidente de Estados Unidos.
La organización del foro se apoya en la red política que Trump mantiene de cara a las elecciones estadounidenses, por lo que analistas interpretan la presencia de Milei como un gesto de alineamiento más que como una jugada multilateral clásica. El Gobierno argentino, de todos modos, valora la visibilidad que le da al Presidente en la escena norteamericana.
La estrategia internacional del Gobierno
Desde el inicio de su mandato, Milei definió una política exterior centrada en Estados Unidos e Israel, con señales críticas hacia China, Brasil y otros socios tradicionales de la región. Los reiterados viajes a Washington se inscriben en ese esquema, que intenta combinar respaldo político con eventuales apoyos financieros.
En paralelo, la Cancillería argentina mantiene lazos formales con organismos como el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, donde el peso de la Casa Blanca es determinante. Por eso, cada visita del Presidente a Estados Unidos se lee también en clave económica, en un contexto de ajuste interno y renegociación constante de metas fiscales.
Mientras tanto, la oposición cuestiona el énfasis casi exclusivo en la relación con Trump y el Partido Republicano. Señalan que la Argentina necesita una estrategia más equilibrada, que no descuide a socios comerciales clave ni los foros multilaterales donde se definen agendas de clima, comercio y seguridad.
En la Casa Rosada, en cambio, subrayan que la sintonía ideológica entre Milei y Trump puede traducirse en un apoyo político clave en un momento de reformas profundas y tensiones sociales en el país. El viaje a Washington será, una vez más, un termómetro de hasta dónde llega ese respaldo y qué beneficios concretos puede traer para la Argentina.



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