Un interno de una cárcel chilena quedó en el centro de una causa estremecedora tras reconocer ante la justicia que mató a un compañero de celda y que consumió partes de su cuerpo, mientras insiste en que actuó en defensa propia.

Confesión impactante en un penal chileno
El caso sacude al sistema penitenciario de Chile. Un preso imputado por canibalismo admitió ante las autoridades que asesinó a un compañero de pabellón y que llegó a ingerir partes del cuerpo de la víctima. En su relato, el interno aseguró que le quitó un ojo y se lo comió, una descripción que los investigadores califican de “extremadamente violenta”.
De acuerdo a fuentes judiciales chilenas, el hecho ocurrió dentro de una celda compartida. Tras el hallazgo del cuerpo mutilado, se activaron los protocolos de emergencia y la fiscalía abrió una causa por homicidio calificado con circunstancias particularmente brutales.
El acusado declaró que actuó “en propia defensa”, al sostener que el otro interno lo habría atacado primero. Sin embargo, esa versión se encuentra bajo análisis y será contrastada con peritajes forenses, testimonios de otros detenidos y registros de cámaras internas del penal.
Investigación y peritajes forenses
El Ministerio Público chileno ordenó una serie de pericias para reconstruir el momento del crimen. Forenses trabajan sobre las lesiones del cuerpo para determinar la secuencia de golpes, el tipo de arma utilizada y si hubo signos previos de pelea o defensa por parte de la víctima.
En paralelo, se busca establecer el estado de salud mental del acusado. Especialistas en psiquiatría forense evaluarán si el interno comprende la gravedad de los hechos y si estaba en condiciones de responder por sus actos al momento del ataque, una instancia clave a la hora de definir eventuales atenuantes o agravantes.
Fuentes penitenciarias indicaron que el episodio expuso fallas en los controles internos y en la supervisión dentro del pabellón. Por eso, se revisan los protocolos de seguridad, el régimen de convivencia entre reclusos y las condiciones en las que se autorizan celdas compartidas.
Alarma por la violencia carcelaria
Organismos de derechos humanos vienen alertando desde hace años sobre el hacinamiento y las condiciones de reclusión en cárceles de la región. En Chile, como en otros países de Sudamérica, los penales muestran altos niveles de conflictividad interna, con episodios recurrentes de riñas, ajustes de cuentas y muertes violentas.
Especialistas en política penitenciaria sostienen que la combinación de sobrepoblación, falta de personal, acceso limitado a la salud mental y presencia de organizaciones criminales en el interior de las cárceles facilita que los conflictos escalen hasta niveles extremos, como el que ahora se investiga.
La causa por canibalismo generó fuerte repercusión pública en Chile y reavivó el debate sobre qué tipo de penas y dispositivos de control deben aplicarse en casos de violencia extrema intramuros, sin desatender las obligaciones del Estado en materia de integridad física de todas las personas privadas de libertad.
Mientras avanza la investigación, el interno acusado permanece aislado de la población general para evitar nuevos incidentes y preservar, a la vez, la seguridad de otros presos y del propio imputado.



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