Pediatras de Rosario encendieron una señal de alarma por el avance del consumo de bolsitas de nicotina entre chicos y adolescentes, un producto que se vende como alternativa “más segura” al cigarrillo pero que, según advierten, puede generar rápida dependencia y severos daños a la salud.

Juan Pablo Destefanis, presidente de la Sociedad de Pediatría de Rosario, explicó que las bolsitas de nicotina contienen dosis concentradas de esta sustancia, que se colocan entre la encía y el labio y se absorben de forma rápida. “No son inocuas ni ayudan a dejar de fumar: refuerzan la dependencia”, remarcó.
El pediatra advirtió que, por su presentación discreta y sabores dulces, el producto apunta especialmente a los más jóvenes. Muchos chicos lo usan en el aula, en el transporte público o en sus casas sin que adultos y docentes lo perciban, lo que dificulta la detección temprana del consumo.
Desde la entidad científica señalan que la nicotina actúa sobre el sistema nervioso central y genera alteraciones en el desarrollo cerebral cuando se consume en la adolescencia, etapa clave para la maduración cognitiva y emocional.
Impacto en la salud de chicos y adolescentes
Los especialistas advierten que el uso sostenido de estas bolsitas puede provocar aumento de la presión arterial y de la frecuencia cardíaca, irritación de encías y mucosa bucal, trastornos del sueño y cambios en el estado de ánimo, como irritabilidad y ansiedad.
En adolescentes, la nicotina se asocia con mayor riesgo de dificultades de concentración, menor rendimiento escolar y mayor vulnerabilidad a otros consumos problemáticos. “Lejos de aquietar el consumo de cigarrillos, estas presentaciones funcionan como puerta de entrada o de refuerzo a la adicción”, explican desde la Sociedad de Pediatría.
También subrayan que, al no generar humo ni olor, muchos adultos minimizan el riesgo o ni siquiera reconocen el producto. Por eso, recomiendan informarse y consultar ante cualquier sospecha de consumo temprano de nicotina, aunque no haya tabaco de por medio.
Qué pueden hacer las familias y las escuelas
Desde la Sociedad de Pediatría de Rosario señalan que la prevención debe comenzar en casa, con diálogo abierto y sin estigmatizar. Recomiendan hablar sobre publicidad, redes sociales y presiones de grupo, y remarcar que no existe consumo “seguro” de nicotina en menores de edad.
En las escuelas, sugieren incorporar el tema a los programas de educación para la salud y capacitar a docentes y preceptores para que reconozcan tanto el producto como las señales de alarma. Las instituciones educativas también pueden trabajar con los centros de salud barriales para organizar charlas y espacios de consulta.
Los pediatras recomiendan, además:
- Evitar normalizar el consumo de cigarrillos, vapeadores o bolsitas de nicotina frente a niños y adolescentes.
- Consultar con un profesional de la salud ante signos de irritabilidad, cambios bruscos de conducta o consumo sospechoso.
- Buscar acompañamiento especializado si ya existe dependencia de la nicotina.
La Sociedad de Pediatría de Rosario insiste en que se trata de un fenómeno en crecimiento y plantea la necesidad de mayor regulación, controles y campañas públicas para evitar que las bolsitas de nicotina se sigan instalando entre los más chicos como un producto aparentemente inofensivo.



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