Por qué algunos sufren más picaduras de mosquitos

Con la llegada del calor, los mosquitos se multiplican y vuelven imposible más de una noche de verano. Pero no todas las personas reciben la misma cantidad de picaduras: hay factores del cuerpo y del ambiente que explican por qué algunos son un “imán” para estos insectos y qué se puede hacer para protegerse mejor.

Los mosquitos no pican al azar. Diversos estudios científicos señalan que el olor corporal, la composición del sudor y hasta el tipo de bacterias que viven en la piel influyen en la atracción que generan las personas. Hay organismos que emiten compuestos volátiles que resultan más llamativos para estos insectos.

Además, el dióxido de carbono que exhalamos al respirar funciona como un faro. Quienes tienen una respiración más intensa, realizan actividad física o poseen mayor masa corporal suelen liberar más CO₂ y, en consecuencia, atraen más mosquitos.

Otro factor clave es la temperatura de la piel. Las personas con la piel ligeramente más cálida pueden resultar más atractivas, ya que los mosquitos se orientan por el calor para localizar a su presa. La circulación sanguínea y ciertas condiciones metabólicas también juegan un papel.

La vestimenta influye: las prendas de color oscuro absorben más calor y ayudan a que el insecto ubique mejor al huésped, sobre todo al atardecer y durante la noche, momentos de mayor actividad para muchas especies.

Cuáles son los mejores repelentes en verano

En Argentina, los especialistas recomiendan optar por repelentes registrados ante la ANMAT que contengan DEET, icaridina o IR3535. Son principios activos evaluados científicamente, que brindan buena protección cuando se usan según las indicaciones del envase.

La concentración del producto determina cuánto dura el efecto: presentaciones con entre 20% y 25% de DEET suelen ofrecer varias horas de cobertura, mientras que dosis menores requieren reaplicaciones más frecuentes. En niños, se sugieren fórmulas con menor concentración y siempre evitar el contacto con ojos, boca y manos.

En el caso de las lociones con icaridina, la protección es comparable al DEET y es una alternativa elegida por quienes buscan productos menos irritantes para la piel. También existen repelentes en crema, spray o aerosol, que deben colocarse sobre la piel seca y limpia, cubriendo las zonas expuestas sin excederse en la cantidad.

Los repelentes naturales, como aquellos a base de citronela u otros aceites esenciales, pueden brindar alivio momentáneo, pero su efecto suele durar menos tiempo. Por eso, se consideran complementarios y no la principal barrera de protección frente a especies que pueden transmitir enfermedades como dengue, zika o chikunguña.

Medidas clave para reducir las picaduras

Además de los repelentes, la principal estrategia es el control del mosquito en el hogar. Es fundamental eliminar recipientes que acumulen agua, cambiar con frecuencia el agua de floreros y bebederos de mascotas, y mantener tapados tanques o cisternas.

En ambientes internos se recomiendan telas mosquiteras en puertas y ventanas, uso de espirales o pastillas en espacios ventilados y ventiladores, que dificultan el vuelo de los insectos. Las prendas claras y de manga larga también reducen la superficie de piel descubierta.

Ante picaduras intensas o reacciones alérgicas severas —como hinchazón importante, dificultad para respirar o malestar general— se debe consultar de inmediato a un profesional de la salud. Un abordaje adecuado ayuda no solo a aliviar los síntomas, sino también a prevenir complicaciones.

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