El Gobierno impulsa cambios en la reforma laboral y un “mini RIGI” para que las pymes accedan a un régimen especial de inversiones en dólares con condiciones más flexibles y beneficios impositivos.

Mientras el Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI) apunta a proyectos de gran escala, el Gobierno diseñó un esquema específico para pymes que busca que las empresas más chicas también puedan acceder a dólares para invertir. El ingreso mínimo previsto ronda los u$s150.000, con un tope cercano a u$s9 millones, montos que se adaptan mejor al tamaño de las firmas locales.
El objetivo oficial es que la reforma laboral y este “mini RIGI” funcionen como palanca para la creación de empleo formal, facilitando la incorporación de personal y la ampliación de capacidad productiva. Para eso, se combinan cambios en las normas laborales con incentivos fiscales y cambiarios para nuevos proyectos.
Principales beneficios para las pymes
El borrador que circula en despachos oficiales contempla una batería de medidas orientadas a bajar costos de inversión y dar previsibilidad. Entre los puntos que más interés generan en el sector pyme se destacan:
- Acceso a un tipo de cambio más competitivo para importar bienes de capital y tecnología.
- Posibilidad de repatriar utilidades bajo ciertas condiciones y plazos.
- Estabilidad fiscal por varios años para los proyectos inscritos.
- Amortización acelerada de inversiones y alivio en impuestos nacionales seleccionados.
Además, se analiza un esquema simplificado de adhesión para que las empresas que ya están formalizadas puedan inscribirse de manera rápida, con menos burocracia y trámites digitales, algo que el sector privado viene reclamando desde hace tiempo.
Impacto esperado en empleo y actividad
En la Argentina, las pymes representan más del 60% del empleo registrado y son claves para el entramado económico de ciudades como Rosario y el interior productivo. Por eso, en el oficialismo sostienen que, si el esquema funciona, podría acelerar la toma de decisiones de inversión que hoy están en pausa por la incertidumbre macroeconómica.
Consultores privados advierten, sin embargo, que el éxito del “mini RIGI” dependerá de que exista un escenario de menor inflación y tasas más bajas, además de reglas de juego estables. De lo contrario, muchos proyectos podrían seguir esperando a que mejore el clima de negocios.
Para las firmas exportadoras, el régimen podría ser una puerta para modernizar equipos, agregar valor y ganar competitividad externa. En tanto, los servicios basados en conocimiento ven una oportunidad para financiar infraestructura tecnológica y sumar personal calificado.
Las entidades empresarias piden definiciones concretas y reglamentación clara. Hasta que eso ocurra, el “mini RIGI” y los cambios en la reforma laboral se mantienen como una promesa de alivio y expansión, pero aún sin impacto pleno en la economía real.



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