El equipo argentino de Copa Davis volverá a jugar en casa y ya conoce a su rival: Turquía, en una serie clave de repechaje que puede marcar el camino hacia las próximas Qualifiers del máximo certamen del tenis por equipos.

La Asociación Argentina de Tenis (AAT) recibió la confirmación oficial: la Selección argentina será nuevamente local en la Copa Davis y enfrentará a Turquía en un repechaje que definirá su futuro inmediato en la competencia.
Si el combinado albiceleste se impone, asegurará su permanencia en la categoría. En cambio, una derrota lo dejaría relegado a mantenerse en el Grupo I, complicando la planificación a largo plazo del equipo nacional.
Ventaja de localía y posible sede
La definición de la serie en Argentina es un factor clave. Jugar en casa permite elegir la superficie, la pelota y la ciudad, además de contar con el impulso del público. En los últimos años, el equipo nacional se hizo fuerte en canchas lentas, generalmente de polvo de ladrillo, apostando por las características de sus singlistas.
Si bien la AAT aún no oficializó la sede, suelen mencionarse plazas como Buenos Aires, Córdoba, Rosario o Mendoza cada vez que se estudia un escenario para la Davis. La decisión dependerá de cuestiones logísticas, capacidad hotelera, infraestructura y calendario de torneos ATP y Challenger en la región.
Turquía, un rival en crecimiento
El equipo turco no figura entre las potencias históricas del tenis mundial, pero en los últimos años logró progresar en el ranking y consolidar algunos jugadores en el circuito profesional, sobre todo en superficie rápida. La incógnita pasará por cómo se adaptan a una serie en Argentina, probablemente sobre polvo de ladrillo.
En la Copa Davis, Turquía suele alternar entre el Grupo II y el Grupo I de Europa/África, con buenos rendimientos como local. Por eso, para los europeos será un desafío mayor visitar una plaza sudamericana, con cambio de clima, huso horario y un público acostumbrado a vivir la Davis con enorme intensidad.
Lo que se juega Argentina en este repechaje
Para la Argentina, el objetivo central es volver a instalarse de forma estable en la elite de la Copa Davis. La victoria en este repechaje no clasifica directamente a las Finales, pero garantiza disputar las Qualifiers de 2027, donde se cruzan equipos de primer nivel por un lugar en la fase definitoria.
Además del prestigio deportivo, la presencia en instancias superiores implica mayor exposición internacional, premios económicos y la posibilidad de ofrecer a los aficionados argentinos series de alto vuelo frente a potencias como España, Italia, Estados Unidos o Serbia, entre otras.
Aún resta que la AAT confirme la fecha exacta, la ciudad y la conformación del equipo, pero el escenario ya está planteado: Argentina dependerá de sí misma, en su casa, para seguir soñando con otra gran campaña en la Copa Davis, el torneo que alguna vez la vio levantar la Ensaladera de Plata en 2016.



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