En la ciudad de Santa Fe volvió al centro del debate un problema histórico: los terrenos baldíos llenos de yuyales. En el Concejo analizan un proyecto que busca cambiar el esquema de multas por uno de incentivos para los vecinos que realmente se comprometan con la limpieza urbana.

Un conflicto que se repite en los barrios
Los terrenos baldíos cubiertos de malezas se repiten en distintos barrios de la capital provincial. Allí donde debería haber una futura vivienda, un comercio o un pequeño emprendimiento, muchas veces solo hay yuyales altos, basura acumulada y focos de inseguridad para quienes viven en la cuadra.
Desde el Concejo Municipal de Santa Fe reconocen que se trata de un problema de larga data. Los propietarios están obligados por ordenanza a mantener sus lotes limpios y desmalezados, pero en la práctica gran parte no cumple. La consecuencia es conocida: la Municipalidad aplica multas que después, en muchos casos, nunca se pagan.
Según relatan concejales que siguen el tema, “la mayoría no abona las sanciones dinerarias”. Esa situación genera una doble frustración: los vecinos siguen conviviendo con el yuyal y el Estado local no logra que la herramienta punitiva tenga efecto real.
De la multa al premio: qué propone el nuevo proyecto
Ante ese escenario, se impulsa en el Concejo una iniciativa que apunta a cambiar de lógica. En lugar de sostener exclusivamente un esquema de castigos, el proyecto busca premiar a los vecinos que se comprometan en serio con la limpieza de los baldíos, ya sea porque son dueños responsables o porque se organizan para mantener el entorno en condiciones.
Si bien los detalles finos se discuten en comisión, la idea general es generar incentivos económicos o impositivos para quienes demuestren que realizan desmalezados periódicos, cercan correctamente los terrenos y evitan que se acumulen residuos. También se analiza reconocer formalmente el trabajo de frentistas y organizaciones barriales que colaboran en la limpieza.
En varias ciudades del país se avanzó en esquemas mixtos: se mantienen las multas para los incumplidores, pero se incorporan beneficios en tasas municipales o programas especiales para quienes cuidan el espacio urbano. La apuesta en Santa Fe va en ese sentido, con la intención de reforzar una cultura de corresponsabilidad entre Estado y ciudadanía.
Impacto en la salud, la seguridad y el día a día
Lejos de ser un simple problema estético, los yuyales altos generan múltiples riesgos. En los pastizales proliferan mosquitos, alimañas y roedores, lo que aumenta las chances de contagio de enfermedades como dengue o leptospirosis. Además, los terrenos descuidados suelen convertirse en puntos propicios para el abandono de residuos y escombros.
A esto se suma la sensación de inseguridad. Muchos frentistas señalan que los baldíos sin mantenimiento funcionan como pantallas para hechos delictivos o para que desconocidos se oculten. De noche, la falta de iluminación y la altura de las malezas profundizan esa preocupación, sobre todo en zonas alejadas del centro.
Por eso, el debate que hoy se da en el Concejo de Santa Fe excede la discusión sobre quién paga una multa. Se trata de definir cómo se garantiza un entorno urbano más saludable, seguro y ordenado, en el que los propietarios asuman sus obligaciones y el municipio cuente con herramientas efectivas para actuar.
Mientras se analiza el proyecto, en los barrios persiste una demanda clara: que los terrenos baldíos dejen de ser un problema crónico y pasen a integrarse, con uso y mantenimiento adecuado, a la trama cotidiana de la ciudad.




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