¿Cuál es la ruta aérea argentina más turbulenta del mundo?

Un relevamiento internacional sobre turbulencia en vuelos comerciales ubicó a una ruta aérea de Argentina entre las más agitadas del planeta, encendiendo el interés de viajeros frecuentes y expertos en aviación.

Avión comercial atravesando una zona de turbulencia sobre cordillera

Imagen: Clarín

De acuerdo con el ranking elaborado por firmas especializadas en análisis de vuelos, la ruta Buenos Aires–Santiago de Chile aparece entre las más turbulentas del mundo. Se trata de un corredor aéreo muy transitado por turistas y viajeros de negocios, que obliga a cruzar la imponente Cordillera de los Andes.

El informe detalla que los tramos que atraviesan zonas montañosas concentran la mayor cantidad de episodios de turbulencia. En el caso de Argentina y Chile, la combinación de relieve abrupto, vientos intensos y corrientes en altura genera condiciones propicias para sacudones frecuentes a lo largo del año.

La ruta Buenos Aires–Santiago no es nueva en este tipo de listados: desde hace años se ubica entre los vuelos que suelen registrar más movimientos en cabina. Sin embargo, los especialistas remarcan que, pese a la incomodidad para los pasajeros, la seguridad operacional no se ve comprometida.

Para confeccionar el ranking se utilizó el índice EDR (Eddy Dissipation Rate), una escala técnica empleada en meteorología aeronáutica. Este parámetro mide la tasa de disipación de energía turbulenta en la atmósfera y permite cuantificar de forma objetiva la intensidad del movimiento que siente la aeronave.

El EDR se basa en datos recogidos por sensores de los propios aviones y por modelos meteorológicos. A diferencia de las percepciones subjetivas de los pasajeros, ofrece una medición estandarizada que facilita comparar rutas de distintas regiones del mundo bajo los mismos criterios.

En ese marco, la ruta entre la capital argentina y Santiago registra valores de EDR elevados en varios tramos del año, especialmente en temporadas de vientos fuertes o cambios bruscos en la atmósfera. Por ese motivo, suele figurar en el podio de los vuelos con mayor turbulencia de América del Sur.

Los expertos en meteorología explican que las cordilleras actúan como una barrera para el flujo de aire. Cuando el viento choca con la montaña, se generan ondas y remolinos en la atmósfera que pueden extenderse muchos kilómetros más allá del relieve, incluso en zonas donde el cielo parece despejado.

Este fenómeno, conocido como turbulencia orográfica o de onda de montaña, es habitual en rutas que cruzan sistemas montañosos como los Andes, el Himalaya o las Rocosas. Las aerolíneas planifican sus trayectos y altitudes de vuelo teniendo en cuenta estos patrones para reducir al máximo el impacto en la experiencia a bordo.

Aun así, los episodios de turbulencia moderada o severa pueden aparecer de manera repentina. Por eso, las autoridades recomiendan mantener el cinturón de seguridad abrochado siempre que se esté sentado, incluso cuando la señal luminosa se apaga.

Si bien la turbulencia es un fenómeno normal, muchos pasajeros la viven con ansiedad. Especialistas en aviación y seguridad aérea recomiendan algunas pautas básicas para viajar más tranquilos en rutas como Buenos Aires–Santiago:

  • Respetar siempre las indicaciones de la tripulación y el uso del cinturón.
  • Evitar caminar por el pasillo cuando el avión atraviesa zonas inestables.
  • Elegir, si es posible, asientos sobre las alas, donde se percibe menos movimiento.
  • Consultar con un profesional si el miedo a volar se vuelve limitante.

Las estadísticas internacionales muestran que los incidentes graves por turbulencia son extremadamente raros en comparación con la enorme cantidad de vuelos diarios. Por eso, los especialistas insisten en que la turbulencia puede ser molesta, pero los aviones están diseñados y certificados para soportarla con amplios márgenes de seguridad.

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