La Universidad Nacional de Rosario volvió a poner en marcha sus comedores universitarios con menús a precios accesibles, apuntando a garantizar que más estudiantes puedan sostener sus estudios en un contexto económico complejo.

Comida accesible para sostener la permanencia
Con el inicio del ciclo lectivo 2026, la UNR reabrió sus comedores con menús desde $1.800, una herramienta clave para acompañar a miles de estudiantes que dependen de estos espacios para poder estudiar y vivir en Rosario.
Los comedores universitarios ofrecen platos completos, nutritivos y a precios muy por debajo del mercado. El objetivo central es garantizar el derecho a la educación superior, reduciendo el impacto del costo de vida en el presupuesto diario del alumnado.
En un contexto de inflación alta y alquileres en alza, para muchos jóvenes el gasto en comida se volvió un factor determinante a la hora de continuar o abandonar la carrera. Por eso, la universidad sostiene una política de precios cuidados en sus bandejas.
Dónde funcionan y qué tipo de menú ofrecen
Los comedores de la UNR funcionan en distintas sedes distribuidas en la ciudad, cercanas a las facultades y escuelas superiores. Allí se sirven menús balanceados que incluyen plato principal, guarnición y, en muchos casos, fruta o postre sencillo.
En general, se contemplan opciones con carne, preparaciones a base de pastas o cereales y alternativas aptas para personas vegetarianas. La universidad también procura respetar recomendaciones nutricionales básicas, priorizando legumbres, verduras de estación y porciones adecuadas.
Además, se busca que las comidas sean rápidas de servir y consumir, pensando en estudiantes que tienen jornadas extensas de cursado, trabajos parciales y poco tiempo para cocinar.
Una política social para el acceso a la universidad
La UNR sostiene desde hace años una política de acompañamiento económico y social que incluye becas de ayuda, residencias y, dentro de ese esquema, los comedores universitarios como pieza central.
Según especialistas en educación superior, este tipo de dispositivos se vuelven fundamentales en momentos de crisis, cuando la primera variable de ajuste en los hogares suele ser la alimentación o el transporte. La universidad intenta amortiguar ese golpe con infraestructura propia.
Para acceder a los menús subvencionados suele requerirse acreditación como estudiante regular, y en algunos casos se implementan sistemas de turnos o venta anticipada de tickets para organizar mejor la demanda en cada sede.
De esta manera, los comedores no solo funcionan como espacios para comer barato, sino también como lugares de encuentro y contención para quienes llegan a Rosario desde otras localidades de la provincia y del país.




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