Kicillof toma el PJ bonaerense y refuerza su armado federal

Axel Kicillof consolidó su peso interno en el peronismo al quedarse con la presidencia del PJ bonaerense y ahora se prepara para una nueva etapa: tejer alianzas con los gobernadores más críticos del Gobierno de Javier Milei y proyectar su figura en el escenario nacional.

Kicillof toma el PJ bonaerense y refuerza su armado federal

Con el acuerdo político alcanzado con Máximo Kirchner para sucederlo al frente del Partido Justicialista (PJ) bonaerense, Axel Kicillof se libera de una disputa interna que lo tenía absorbido. Ese paso le permite concentrarse en la construcción de un proyecto nacional que lo ubique como uno de los principales referentes opositores a Milei.

El gobernador entiende que la provincia de Buenos Aires es el corazón electoral del peronismo, pero que, para disputar la conducción de la oposición, necesita dar un salto federal. Por eso, su próxima jugada será profundizar la articulación con los gobernadores que hoy se muestran más firmes frente al programa de ajuste del Gobierno nacional.

Un bloque de gobernadores opositores como plataforma

En los últimos meses, Kicillof reforzó el diálogo con mandatarios provinciales peronistas y de espacios aliados que cuestionan con dureza el rumbo económico y la política de recortes de Milei. La idea es conformar un núcleo de gobernadores “duros”, capaz de coordinar posiciones en el Congreso, la Justicia y la opinión pública.

Ese grupo apuntaría, entre otras cosas, a:

  • Resistir la reducción de fondos coparticipables y transferencias discrecionales
  • Cuestionar reformas estructurales que afecten a las provincias, como la laboral o la previsional
  • Impulsar una agenda alternativa de desarrollo productivo y defensa del empleo

La estrategia es mostrarse como una oposición con gestión, con provincias que administran salud, educación y seguridad, en contraste con un Gobierno nacional enfocado en el ajuste fiscal.

Del PJ bonaerense al tablero nacional

La presidencia del PJ bonaerense le otorga a Kicillof una estructura clave: intendentes, legisladores y organizaciones territoriales que siguen teniendo un fuerte peso en las urnas. A la vez, el entendimiento con Máximo Kirchner baja la intensidad de la interna en el kirchnerismo y ordena el mapa peronista en el distrito más poblado del país.

En paralelo, el gobernador busca ampliar su perfil más allá del conurbano, con recorridas por el interior bonaerense y presencia en provincias donde el rechazo a las políticas de Milei gana terreno. Su entorno ya lo muestra como una figura presidenciable a futuro, aunque en público él evita hablar de candidaturas y pone el foco en “defender a la provincia”.

El movimiento que inicia ahora será observado de cerca por el resto del peronismo: si Kicillof logra consolidar un bloque de gobernadores con posicionamiento firmemente opositor, podría transformarse en uno de los polos de reordenamiento del espacio frente al Gobierno libertario.

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