Felipe Palagani, el bebé que protagonizó un trasplante de corazón inédito en América Latina, pudo finalmente dejar el hospital y regresar a su casa en Neuquén junto a su mamá, tras meses de internación y controles médicos en Buenos Aires.

Felipe se convirtió en junio de 2024 en el primer paciente pediátrico de la Argentina en recibir un corazón proveniente de una donación en asistolia, una técnica de alta complejidad que marcó un antes y un después para los trasplantes en la región.
El sábado, después de una larga espera y múltiples controles en el Sanatorio Italiano de Buenos Aires, el nene emprendió el viaje de regreso a Neuquén, donde lo esperaban familiares y amigos. Su historia resume meses de incertidumbre, esperanza y un trabajo coordinado entre equipos médicos y el sistema de salud.
Un trasplante que hizo historia en América Latina
La donación en asistolia controlada implica que los órganos se obtienen luego de la parada cardíaca del donante, en un contexto médicamente monitoreado. Esta modalidad, que ya se utiliza en Europa y otros países, amplía el número potencial de donantes y abre nuevas posibilidades para pacientes en lista de espera.
En el caso de Felipe, la intervención se realizó cuando tenía apenas un año. La operación requirió una coordinación precisa entre el Instituto Nacional Central Único Coordinador de Ablación e Implante (Incucai), el equipo del Sanatorio Italiano y los profesionales del sistema de emergencias, siguiendo protocolos internacionales.
Especialistas en trasplante cardíaco infantil destacan que este procedimiento posiciona a la Argentina como referente regional en la materia y abre la puerta a que más chicos con cardiopatías complejas accedan a una oportunidad de vida.
El gesto solidario detrás del milagro
El regreso de Felipe a Neuquén también está atravesado por una historia de dolor y generosidad. El corazón que hoy late en su pecho proviene de Luca Ferragut, otro bebé con el que compartía habitación y que, tras una desmejora irreversible, se convirtió en donante por decisión de sus padres.
Los papás de Luca aceptaron la donación de órganos en un momento límite, transformando una pérdida inmensa en una oportunidad de vida para otro nene. Ese acto de solidaridad permitió concretar el trasplante y se convirtió en un símbolo de la importancia de decirle que sí a la donación.
Desde organizaciones vinculadas a la temática remarcan que cada donante puede salvar o mejorar la vida de hasta diez personas y que la decisión de las familias resulta determinante. En Argentina, la ley presume el consentimiento para donar, pero en la práctica la contención y el acompañamiento a los allegados siguen siendo clave.
Meses de internación y un esperado regreso a Neuquén
Felipe y su mamá estaban en Buenos Aires desde octubre de 2024, cuando el cuadro del nene obligó a su internación y posterior seguimiento estricto. Durante esos meses atravesaron estudios, controles, ajustes de medicación y un período de rehabilitación clave tras el trasplante.
Con el alta y el visto bueno de los médicos para viajar, la familia pudo volver finalmente a Neuquén. Ahora comienza una nueva etapa, con controles periódicos y cuidados específicos, pero también con la posibilidad de retomar una vida más cercana a la cotidianeidad.
La historia de Felipe vuelve a poner en agenda la importancia de la donación de órganos y el rol de la medicina pública y privada en el acceso a tratamientos de alta complejidad, en un país donde miles de personas todavía esperan una oportunidad.
Qué saber sobre la donación de órganos en Argentina
En el país rige la Ley Justina, que establece que todas las personas mayores de 18 años son donantes presuntos, salvo que hayan expresado lo contrario. Aun así, los especialistas insisten en la importancia de conversar el tema en familia y dejar en claro la voluntad individual.
Según datos oficiales, la donación en asistolia es una de las estrategias para aumentar la disponibilidad de órganos y reducir los tiempos de espera en listas de trasplante. Casos como el de Felipe muestran cómo la combinación de avances médicos y solidaridad social puede cambiar destinos.




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