Telegram desactiva su función más polémica por riesgo de privacidad

Telegram decidió dar marcha atrás con una de sus herramientas más cuestionadas y abrió un nuevo debate sobre cuánto exponemos de nuestra vida digital cada vez que usamos una app de mensajería.

Logo de Telegram en la pantalla de un celular

Imagen: Ámbito

La plataforma de mensajería instantánea Telegram, una de las más usadas en el mundo junto con WhatsApp y Signal, decidió apagar una de sus funciones más polémicas tras las críticas de especialistas en seguridad informática y organizaciones de derechos digitales.

Se trata de una herramienta que permitía rastrear y obtener información sensible de otros usuarios a partir de sus interacciones en la app. Aunque había sido presentada como una opción más de comodidad, en la práctica se convirtió en un posible vector de vigilancia y acoso.

Los expertos sostenían que, combinando esta función con otros datos públicos, era posible perfilar la actividad y los movimientos de una persona sin su consentimiento, algo especialmente preocupante en contextos de violencia de género, persecución política o ataques informáticos.

El cambio llega en un escenario donde la privacidad digital está cada vez más en el centro de la discusión. Telegram había sido señalada por investigadores de ciberseguridad que demostraron, con pruebas técnicas, cómo la función podía usarse para vigilar a usuarios específicos sin que estos se enteraran.

A partir de esas evidencias, la compañía decidió desactivar la herramienta a nivel global. Si bien no se trata de la primera vez que una app de mensajería ajusta sus funciones tras recibir críticas, el caso vuelve a poner bajo la lupa qué información comparten las plataformas y cómo se administra.

En los últimos años, Telegram se consolidó como un espacio elegido para comunidades políticas, canales informativos y grupos masivos, lo que amplifica cualquier riesgo potencial. La decisión de retirar una función cuestionada busca reforzar el mensaje de que la empresa está dispuesta a corregir el rumbo frente a vulnerabilidades concretas.

Más allá de esta medida puntual, especialistas recomiendan tomar recaudos básicos a la hora de usar Telegram, WhatsApp u otras plataformas. Entre ellos, revisar la configuración de privacidad, limitar quién puede ver tu foto de perfil, tu última conexión y tu número de teléfono en grupos.

También se sugiere activar las conversaciones cifradas de extremo a extremo cuando estén disponibles, usar contraseñas robustas, habilitar la verificación en dos pasos y evitar compartir datos personales sensibles en chats o canales abiertos.

Organizaciones dedicadas a la defensa de los derechos digitales advierten que ninguna app es totalmente segura y que la protección de la privacidad depende tanto del diseño de las plataformas como de los hábitos de uso de cada persona.

En un contexto de creciente digitalización, la decisión de Telegram funciona como un recordatorio: las funciones “comodín” pueden esconder riesgos invisibles y, ante la duda, siempre conviene preguntarse qué dato entregamos y quién puede verlo.

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