Las palabras que usás todos los días influyen directamente en cómo se siente y se comporta tu perro. Una entrenadora canina experta identificó ocho expresiones sencillas que, usadas con coherencia, pueden mejorar la convivencia y reforzar el vínculo con tu compañero de cuatro patas.

Imagen: Clarín
El poder de la palabra en la educación canina
Para los perros, la voz humana es una guía clave. No solo escuchan el sonido, también perciben el tono y la coherencia entre lo que decimos y lo que hacemos. Incorporar ciertas palabras de manera clara y consistente ayuda a que se sientan más seguros y entiendan mejor lo que esperamos de ellos.
Especialistas en comportamiento animal sostienen que el lenguaje verbal, sumado a la postura corporal y las caricias, construye una especie de “diccionario emocional” entre la persona y su mascota. Por eso, elegir bien qué decir y cómo decirlo impacta en el ánimo del animal.
La entrenadora consultada explica que las palabras asociadas a experiencias positivas, como juegos, paseos o premios, se vuelven rápidamente las favoritas de los perros. Pero también son fundamentales aquellas que aportan calma y contención en momentos de miedo o estrés.
Las 8 palabras que más felicidad generan
Si bien cada perro tiene su historia, hay términos que se repiten en la mayoría de los hogares y que suelen provocar reacciones de entusiasmo inmediato. La clave es relacionarlos siempre con situaciones agradables y evitar usarlos para retar o generar confusión.
Según la mirada de la especialista, estas son ocho palabras que suelen encender la alegría canina cuando se usan de manera coherente y afectuosa:
- “Paseo”: anticipa salida, exploración y estímulos nuevos.
- “Vamos”: invita a la acción conjunta y refuerza el trabajo en equipo.
- “Muy bien”: funciona como refuerzo positivo inmediato tras una buena conducta.
- “Juego”: anuncia un momento exclusivo de diversión con su referente humano.
- “Vení”: llamada cercana, asociada a contacto, caricias o recompensa.
- “Comida”: anticipa uno de los momentos más placenteros del día.
- “Tranquilo”: utilizada con voz suave, ayuda a bajar la ansiedad.
- Su nombre: marca identidad y atención; debe usarse sin gritos ni retos.
¿Cómo usar estas palabras sin generar confusión?
La entrenadora aclara que no se trata de repetirlas sin sentido, sino de asociarlas siempre a la misma acción o emoción. Si “paseo” a veces significa salir y otras veces nada sucede, el perro puede frustrarse y dejar de responder.
También es importante evitar cambios bruscos de tono. Un “muy bien” dicho con enojo pierde todo efecto positivo. La recomendación es mantener una voz cálida, firme y predecible, para que el animal pueda interpretar con claridad.
Especialistas en bienestar animal recuerdan que la comunicación efectiva reduce problemas de conducta y mejora la convivencia en el hogar. Perros que saben qué se espera de ellos suelen ser más confiados, juegan más y muestran menos signos de estrés.
Finalmente, la entrenadora subraya que estas palabras no reemplazan el tiempo compartido. Son una herramienta más para construir un vínculo sólido basado en el respeto, la paciencia y la constancia. Dichas a tiempo y con afecto, pueden convertir cada día en una experiencia más feliz para tu perro.




Comentarios