Juicio a la madre influencer estadounidense acusada de maltratar a sus hijos

La historia de Ruby Franke, una madre influencer que mostraba una vida perfecta en redes sociales terminó en los tribunales, donde se reveló un escenario de presuntos maltratos, castigos y abusos hacia sus propios hijos.

Del brillo de las redes al banquillo

Según la investigación judicial, la mujer y una amiga cercana, que también formaba parte del entorno familiar, fueron detenidas y sometidas a juicio tras las denuncias por graves episodios de violencia y maltrato infantil. Lo que en las plataformas digitales aparecía como una crianza ejemplar a través del programa “8 Passengers”, puertas adentro se transformaba en un clima de miedo y sometimiento.

Los testimonios incorporados a la causa, junto con pericias médicas y psicológicas, describen un escenario estremecedor: castigos físicos reiterados, exigencias desmedidas y un trato humillante hacia los menores. La fachada de familia perfecta habría servido, según los investigadores, para ocultar una situación de violencia sostenida en el tiempo.

Entre los elementos probatorios se señaló que los chicos eran forzados a realizar trabajo extenuante al aire libre, durante horas, bajo el sol y sin ningún tipo de protección. Las quemaduras en la piel, constatadas por profesionales de la salud, se convirtieron en una de las pruebas más contundentes sobre la exposición deliberada a condiciones dañinas.

La influencia de las redes y el riesgo de las dobles vidas

El caso reabrió el debate sobre el impacto de las redes sociales en la crianza y el rol de los llamados “padres influencers”. Especialistas en niñez advierten que, cuando la exposición de los chicos se vuelve un recurso para ganar seguidores o acuerdos comerciales, pueden aparecer situaciones de vulneración de derechos, desde la sobreexposición de la intimidad hasta formas más graves de abuso.

Organismos de protección de la infancia remarcan que el maltrato infantil no siempre deja marcas visibles y que, muchas veces, se sostiene detrás de una imagen de normalidad. Por eso insisten en la necesidad de que familiares, docentes y vecinos estén atentos a señales como cambios bruscos de conducta, aislamiento, miedo a regresar al hogar o lesiones que no se explican con claridad.

En Argentina, la Ley 26.061 de Protección Integral de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes establece que el Estado debe intervenir ante toda situación de violencia o trato degradante. Cualquier persona puede realizar una denuncia anónima llamando al 102, la línea gratuita de ayuda a las infancias disponible en la mayoría de las provincias.

Cómo actuar ante sospechas de maltrato

Frente a una situación sospechosa, los especialistas recomiendan no minimizar lo que se ve u oye. Es clave registrar datos, fechas y comentarios que puedan servir como prueba y acudir a organismos oficiales para radicar la denuncia. El resguardo de la integridad de los chicos siempre debe estar por encima de cualquier vínculo con los adultos responsables.

También es importante no confrontar en soledad con los posibles agresores ni exponer a las víctimas a nuevas situaciones de riesgo. El abordaje debe quedar en manos de equipos técnicos capacitados, que puedan evaluar el contexto familiar y garantizar medidas de protección inmediatas.

En paralelo, organizaciones sociales y líneas de acompañamiento psicológico brindan contención a quienes denunciaron o fueron testigos de estas situaciones, ya que muchas veces se trata de episodios traumáticos que generan culpa, miedo o silencio.

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