El presidente Javier Milei volvió a tensionar su relación con los medios al apuntar en redes sociales contra el periodista rosarino Luis Novaresio, a quien descalificó con un apodo ofensivo y acusó de actuar por intereses ajenos a la información.

El cruce se produjo a través de las plataformas digitales del mandatario, donde retomó críticas que Novaresio había formulado en programas de radio y televisión. Milei respondió con duros calificativos y lo tildó de “mercenario”, en una nueva escalada contra periodistas y analistas críticos de su gestión.
En su mensaje, el Presidente combinó insultos personales con cuestionamientos al rol de los medios en la Argentina. Planteó que existe un sector del periodismo que, según su mirada, opera en defensa del statu quo político y económico, y ubicó a Novaresio dentro de ese grupo. El periodista rosarino, de extensa trayectoria en Buenos Aires, suele analizar de forma crítica las medidas del Gobierno.
Un nuevo capítulo en la guerra del Gobierno con la prensa
Desde el inicio de su mandato, Milei ha sostenido un discurso confrontativo con medios y periodistas. En distintas entrevistas y publicaciones en redes sociales ha señalado a comunicadores a quienes acusa de difundir “mentiras” o de representar intereses corporativos. Este estilo, que combina ataques personalizados y descalificaciones públicas, genera preocupación en organizaciones de defensa de la libertad de expresión.
Entidades como la Sociedad Interamericana de Prensa y organizaciones locales han advertido que los discursos estigmatizantes desde el poder pueden derivar en un clima hostil para el ejercicio del periodismo. Además, remarcan que las diferencias con la cobertura mediática deben canalizarse a través de mecanismos institucionales y no mediante ataques personales por redes.
Novaresio, nacido en Rosario y con una carrera construida entre medios locales y nacionales, se ha caracterizado por entrevistas incisivas a dirigentes de todo el arco político. En los últimos meses se mostró especialmente crítico de algunas políticas económicas y decisiones institucionales del Gobierno, lo que lo ubicó entre los blancos frecuentes de la militancia oficialista en redes.
Libertad de expresión y debate público
La tensión entre Casa Rosada y el periodismo abre un debate más amplio sobre los límites del discurso político y la calidad del debate público. Especialistas en comunicación política señalan que, si bien la crítica a la prensa forma parte de la dinámica democrática, la descalificación sistemática de periodistas puede generar autocensura y empobrecer la discusión pública.
En paralelo, la audiencia se encuentra expuesta a un clima de polarización que muchas veces desplaza el foco de los temas de fondo hacia las peleas personales. Para medios y periodistas rosarinos, el caso tiene un condimento adicional: se trata de una figura local de fuerte presencia nacional que vuelve a quedar en el centro de una polémica con el Presidente.
Mientras el Gobierno sostiene que las redes sociales son un espacio legítimo para exponer su mirada sin “intermediarios”, organizaciones periodísticas reclaman mayor responsabilidad institucional en los mensajes y un respeto pleno a la labor informativa, clave para el control ciudadano del poder.



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