Bad Bunny se prepara para uno de los momentos más grandes de su carrera: su show en el entretiempo del Super Bowl, donde intentará imponer un nuevo récord de audiencia para un artista latino en la televisión de los Estados Unidos.

El artista puertorriqueño llega al Super Bowl en el punto más alto de su popularidad global. Hace menos de una semana fue el gran ganador de los Premios Grammy, consolidando un recorrido que lo transformó en figura central de la música urbana y del pop mundial.
Ahora, su actuación en el espectáculo de medio tiempo buscará escribir otra página histórica: superar el registro de la presentación de Shakira y Jennifer Lopez, seguida por alrededor de 103 millones de televidentes en 2020. Ese show marcó un antes y un después para la visibilidad latina en la pantalla más codiciada de la TV estadounidense.
Un escenario que multiplica audiencia y negocio
El medio tiempo del Super Bowl es, desde hace años, un evento en sí mismo. No solo concentra audiencias millonarias en Estados Unidos, sino que también se sigue en vivo desde América Latina, Europa y Asia. Para artistas como Bad Bunny, representa una vidriera única para potenciar su marca, sumar reproducciones en plataformas y cerrar nuevos acuerdos comerciales.
Cada minuto en esa franja horaria tiene un valor millonario en publicidad. Por eso, la elección del artista suele leerse como un gesto político y cultural de la NFL y de las marcas asociadas. La presencia de un puertorriqueño, que canta mayormente en español, confirma el peso creciente del público latino en el mercado norteamericano.
El impacto para la música latina
En la última década, las reproducciones de reggaetón, trap y pop latino se dispararon en plataformas como Spotify y YouTube. Bad Bunny supo capitalizar esa ola con discos que dominaron rankings globales y estadios agotados. Su presencia en el Super Bowl se lee como un paso más en la normalización del español en los grandes escenarios mundiales.
Especialistas de la industria señalan que una actuación exitosa puede traducirse en un fuerte salto de escuchas, búsquedas en redes y ventas de merchandising. Además, la exposición alcanza a nuevos públicos que quizá solo lo conocían de nombre o por colaboraciones con otras estrellas.
La vara está alta: el show de Shakira y J.Lo no solo fue masivo, también se convirtió en un ícono de representación latina. El desafío de Bad Bunny será ofrecer un espectáculo que combine su identidad urbana con la espectacularidad que exige el Super Bowl, sin perder autenticidad.
Mientras el mundo del entretenimiento mira al Levi’s Stadium (o el escenario elegido para esta edición), productores, marcas y fans esperan confirmar si el artista boricua podrá quebrar la barrera de los 103 millones de espectadores y fijar un nuevo estándar para los shows latinos en la televisión estadounidense.




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