Un nuevo informe oficial encendió las alarmas al confirmar que la mortalidad infantil volvió a subir en el país y que, según especialistas, el indicador no se revertirá en el corto plazo si no se aplican políticas urgentes.

Qué revela el último informe de Estadísticas Vitales
El aumento de la mortalidad infantil se desprende de la publicación más reciente de Estadísticas Vitales, elaborada por el Ministerio de Salud de la Nación. El reporte compila datos de nacimientos y defunciones en todo el país y funciona como una radiografía de la situación sanitaria y social.
La mortalidad infantil mide cuántos niños y niñas mueren antes de cumplir un año cada mil nacidos vivos. Es uno de los indicadores más sensibles para evaluar el nivel de desarrollo, el acceso a la salud y las condiciones de vida de la población.
De acuerdo con el informe, el índice dejó atrás la tendencia descendente de los últimos años y mostró un repunte que preocupa a pediatras, epidemiólogos y organizaciones vinculadas a la infancia, que piden un refuerzo inmediato de las políticas de prevención.
Causas detrás del retroceso y alerta por la pobreza
Los especialistas advierten que el incremento tiene un fuerte vínculo con el avance de la pobreza, la pérdida de cobertura sanitaria efectiva y las dificultades para acceder a controles prenatales y a guardias pediátricas bien equipadas, especialmente en barrios populares y zonas rurales.
En paralelo, remarcan que muchas muertes en el primer año de vida están asociadas a causas evitables: partos mal controlados, falta de seguimiento del embarazo, bajo peso al nacer, problemas respiratorios y enfermedades infecciosas que podrían prevenirse con vacunas o con atención temprana.
La combinación de crisis económica, deterioro de los servicios de salud y brechas territoriales genera lo que los expertos describen como un escenario de riesgo estructural, donde la mejora del indicador no depende solo del sistema sanitario, sino también de políticas sociales más amplias.
Fecundidad en baja y el fenómeno de las parejas sin hijos
El mismo informe de Estadísticas Vitales confirma, además, la continuidad de la caída en la tasa de fecundidad en Argentina. Cada vez nacen menos chicos por mujer en edad fértil, en línea con lo que ya se observa en gran parte de América Latina y Europa.
Entre los factores que explican este proceso aparecen la decisión de muchas parejas de postergar la maternidad y la paternidad, la inestabilidad laboral, la dificultad para acceder a vivienda propia y el costo creciente de criar chicos en contextos inflacionarios.
El informe también refleja el crecimiento del grupo de casados sin hijos, un fenómeno que se consolida sobre todo en grandes centros urbanos. Sociológos señalan que inciden cambios culturales, mayor acceso a métodos anticonceptivos y una redefinición de los proyectos de vida en pareja.
Por qué el índice no se revertirá rápidamente
Los especialistas consultados advierten que, incluso si se toman medidas inmediatas, el indicador de mortalidad infantil no se revertirá de un año para el otro. La razón es que intervienen múltiples variables: infraestructura hospitalaria, redes de atención primaria, vacunación, nutrición y condiciones de vivienda, entre otras.
Para lograr una baja sostenida, señalan la necesidad de reforzar los controles prenatales, garantizar medicamentos esenciales, sumar equipos de salud en el territorio y mejorar el seguimiento de los bebés en los primeros meses de vida, con foco especial en los sectores más vulnerables.
El escenario abre un debate de fondo sobre las prioridades presupuestarias y la continuidad de los programas de niñez. Organizaciones médicas y sociales piden que la discusión trascienda el calendario electoral y se transforme en una política de Estado sostenida en el tiempo.



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