Milei reordena su tablero de gobernadores antes de la reforma

En la previa de una sesión clave por la reforma laboral, el mapa político de las provincias se reacomoda entre respaldos, dudas y resistencias al Gobierno nacional.

El intento fallido del Gobierno para reunir a los mandatarios provinciales en el Consejo Federal de Inversiones (CFI) dejó al descubierto un nuevo equilibrio de fuerzas. Mientras Javier Milei apuesta a consolidar aliados para avanzar con la reforma laboral, el resto del país exhibe una mezcla de apoyos tácticos, silencios calculados y rechazos abiertos.

En la Casa Rosada leen el escenario como “favorable” de cara a la próxima sesión en el Congreso. No se trata de un respaldo homogéneo, sino de un entramado de acuerdos puntuales donde cada gobernador negocia beneficios fiscales, obras y margen de maniobra política a cambio de acompañamiento legislativo.

En un extremo aparecen los mandatarios más alineados con la Casa Rosada, que respaldan el programa de ajuste, la desregulación económica y la avanzada sobre el sistema laboral. En el otro, los gobernadores advierten que una reforma demasiado rígida podría profundizar la recesión en sus provincias y afectar a pymes y empleo público.

Aliados firmes, aliados condicionales y oposición dura

El Gobierno distingue hoy tres grandes bloques. El primero es el de los aliados estables, gobernadores que ya dieron señales claras de acompañar el rumbo económico y las reformas estructurales. Allí se inscriben, sobre todo, provincias con fuerte presencia del sector privado, peso del agronegocio o alineamiento ideológico con Milei.

Un segundo grupo lo componen los llamados aliados “inestables”. Son mandatarios que alternan gestos de acercamiento con marcadas diferencias públicas. Su apoyo depende del impacto de las medidas sobre sus cuentas fiscales, coparticipación y obras claves de infraestructura, muchas de las cuales quedaron paralizadas con el ajuste nacional.

Por último, se ubican los gobernadores abiertamente confrontados con la Casa Rosada. Este sector cuestiona la estrategia de recorte del gasto, los cambios en la relación Nación-provincias y el tono de confrontación del Presidente. En este grupo se apoyan los gremios y buena parte de la oposición legislativa que ya adelantó su rechazo a la reforma laboral.

CFI, una señal política en medio de la tensión federal

El frustrado llamado al CFI se convirtió en una postal de este momento. El organismo, históricamente usado como espacio de diálogo entre Nación y provincias, no logró reunir a todos los actores clave. La ausencia de varios gobernadores fue leída como un mensaje directo hacia Balcarce 50: no habrá cheques en blanco.

Al mismo tiempo, el oficialismo celebra que, pese a las tensiones, el clima legislativo luce menos hostil que meses atrás. Gobernadores que habían tomado distancia en el arranque de la gestión hoy prefieren mantener un canal abierto con el Gobierno para negociar cuestiones concretas como deudas, financiamiento y planes de obra.

La reforma laboral aparece como prueba de fuego. Para el Gobierno es una pieza central de su programa económico; para muchas provincias, un riesgo por el impacto en salarios, litigiosidad y consumo interno. El resultado de la votación marcará no sólo el futuro del mercado de trabajo, sino también el equilibrio de poder entre Nación y gobernadores en lo que resta del mandato de Milei.

Qué se juega el interior en la reforma laboral

En el interior del país, cámaras empresarias y sindicatos siguen de cerca el debate. Las primeras reclaman menor carga impositiva y reglas claras para contratar; las segundas advierten sobre la pérdida de derechos adquiridos. Los gobernadores quedan en el medio de esa pulseada, tratando de evitar conflictos sociales y, a la vez, garantizar inversiones.

En provincias con fuerte dependencia del empleo público, la preocupación pasa por el posible achique de plantillas y la mudanza de trabajadores al sector privado en un contexto de recesión. En otras, más orientadas a la industria o al agro, el foco está en cómo la reforma puede impactar en la competitividad y la creación de nuevos puestos de trabajo.

Mientras tanto, Milei y su equipo económico resaltan que el nuevo mapa de gobernadores ofrece mejores condiciones para avanzar con su agenda, aun cuando la foto del CFI haya mostrado fisuras. El pulso entre Casa Rosada y provincias será determinante para saber si el oficialismo logra convertir ese escenario “favorable” en votos concretos en el Congreso.

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RLC Noticias de Rosario la ciudad

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