Diputados de distintos bloques salieron a plantear una dura respuesta política e institucional a los dichos de Lilia Lemoine sobre el joven activista Ian Moche y reclamaron gestos concretos tras la polémica.

La reacción se produjo luego de que la diputada libertaria Lilia Lemoine acusara en televisión a la madre de Ian Moche, un conocido niño activista por los derechos de las personas autistas y neurodivergentes, de “hacerlo actuar de autista”. La frase generó repudio inmediato de colegas de diversas fuerzas políticas y exigen una retractación pública.
Legisladores del oficialismo y de la oposición consideraron los dichos como estigmatizantes y discriminatorios, no sólo hacia Ian, sino hacia toda la comunidad con trastornos del espectro autista (TEA) y sus familias. En ese marco, presentaron proyectos de declaración para expresar el rechazo institucional.
En los borradores que circulan en el Congreso se le exige a Lemoine que emita una retractación pública y que reconozca el daño simbólico que sus expresiones causan en un colectivo históricamente vulnerado.
Antecedentes de conflicto con Javier Milei
No es la primera vez que el entorno libertario queda en el centro de una controversia. El año pasado, la familia del niño mantuvo un conflicto judicial con el presidente Javier Milei, a raíz de declaraciones públicas y la difusión de imágenes que involucraban al menor.
Aquella disputa derivó en presentaciones legales y en un intenso debate público sobre los límites del discurso político cuando se trata de niños y adolescentes y sobre la responsabilidad de los dirigentes al referirse a personas con discapacidad.
Organizaciones de la sociedad civil especializadas en discapacidad y derechos humanos ya habían advertido que estos episodios reproducen prejuicios y pueden habilitar situaciones de violencia simbólica y verbal en redes sociales y en la vida cotidiana.
El rol de Ian Moche y el reclamo de respeto
Ian Moche se hizo conocido en la escena pública argentina por brindar charlas y participar de campañas de concientización sobre TEA. A pesar de su corta edad, se transformó en una referencia para muchas familias que buscan derribar estigmas y promover la inclusión.
Desde su entorno remarcan que cada intervención de Ian se realiza con acompañamiento profesional y familiar, y que su voz aporta una mirada en primera persona que enriquece el debate sobre accesibilidad, escolaridad y trato respetuoso en ámbitos públicos y privados.
En ese contexto, los dichos de Lemoine fueron leídos como un intento de deslegitimar la experiencia del joven activista y de cuestionar la lucha por mayor visibilidad de las personas neurodivergentes. Para muchos legisladores, esto justifica una respuesta explícita del Congreso.
Debate sobre discurso público y discapacidad
Los proyectos impulsados en la Cámara baja se enmarcan en una discusión más amplia sobre cómo debe ser el discurso público responsable cuando se habla de discapacidad. Argentina cuenta con la Ley de Salud Mental y con adhesiones a la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad, que obligan al Estado a evitar expresiones discriminatorias.
Especialistas en comunicación señalan que expresiones como las de la legisladora refuerzan la idea de que el diagnóstico es una “puesta en escena” o una exageración, algo que contrasta con la evidencia científica y con el trabajo de profesionales que acompañan a personas con TEA.
Mientras tanto, organizaciones y colectivos de familias esperan una rectificación clara y un compromiso para que figuras públicas eviten mensajes que puedan ser leídos como burlas o descalificaciones hacia personas con discapacidad.



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