Un informe reciente sobre la industria textil muestra que, pese a la fuerte baja en los precios de la ropa y las telas importadas, el consumo no logra encender los motores y las ventas continúan en terreno negativo.

Precios en baja, ventas estancadas
Datos de la Fundación Pro Tejer para el período enero-octubre de 2025 señalan que el precio de la ropa y de la tela importada cayó alrededor de 25%. Sin embargo, la mejora en la góndola no se tradujo en un repunte de las ventas en la industria textil ni en los comercios de indumentaria.
Especialistas del sector explican que el principal freno pasa por el poder adquisitivo deteriorado de los hogares. Con salarios que vienen corriendo por detrás de la inflación y un consumo muy selectivo, muchas familias postergan compras de ropa nueva o se vuelcan a opciones más baratas y de menor calidad.
Otro factor clave es el cambio de hábitos: crece la venta de segunda mano, los outlets y las ferias, junto con el intercambio de prendas entre familiares y amigos. La combinación de estos elementos explica por qué el ajuste de precios no consigue reactivar plenamente la demanda.
Cruces con el Gobierno por el diagnóstico
Desde la Fundación Pro Tejer y cámaras empresarias del rubro rechazaron declaraciones de funcionarios nacionales como Luis Caputo y el vocero presidencial Manuel Adorni, quienes destacaron la baja de la inflación y la reducción de costos como señales suficientes para una recuperación.
Las entidades del sector remarcan que la foto de la industria textil sigue siendo delicada: hay capacidad ociosa en fábricas, locales que no logran cubrir gastos fijos y una competencia fuerte de productos importados de bajo precio, en muchos casos con condiciones laborales muy distintas a las argentinas.
En ese contexto, los industriales piden una política integral que combine crédito accesible, alivio impositivo y medidas para preservar el trabajo formal en la cadena textil, desde la producción de hilados y telas hasta la confección y la venta minorista.
Cómo impacta en comercios y consumidores
Para los comercios de cercanía, la baja de precios se tradujo en una leve mejora en el movimiento, pero lejos de los niveles previos a la crisis. Muchos locales apelan a promociones, cuotas y liquidaciones anticipadas para intentar sostener el flujo de clientes.
Del lado de los consumidores, las prioridades pasan por alimentos, servicios y vivienda. La ropa nueva suele quedar relegada para momentos puntuales, como el inicio de clases, las fiestas o el recambio de temporada, lo que genera un mercado más chico y altamente estacional.
En paralelo, especialistas advierten que, si la situación se prolonga, podría acelerarse un proceso de concentración del negocio, con grandes cadenas y plataformas online ganando terreno frente a marcas chicas y comercios barriales, que tienen menos espalda financiera para resistir la caída del consumo.
La industria textil, uno de los sectores intensivos en mano de obra de la economía argentina, sigue así en un escenario de alta incertidumbre, con precios más bajos pero sin señales claras de recuperación en las ventas.




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