Una vieja filmación casera del 22 de noviembre de 1963 vuelve a poner en jaque la versión oficial sobre el asesinato de John F. Kennedy y suma nuevas dudas sobre lo que pasó en Dallas.

Más de seis décadas después del crimen político que marcó a Estados Unidos, una película amateur filmada por un testigo anónimo vuelve a encender el debate. La grabación muestra desde otro ángulo el momento en que el presidente John F. Kennedy fue atacado mientras recorría en auto descapotable las calles de Dallas.
A diferencia de la famosa filmación de Abraham Zapruder, este nuevo material aportaría una perspectiva lateral del recorrido de la caravana presidencial. Esa variación en el punto de vista es clave para los investigadores que sostienen la hipótesis de un segundo tirador actuando en simultáneo.
Especialistas en análisis forense de imágenes aseguran que, con la tecnología actual, estas secuencias permiten revisar cuadro por cuadro trayectorias de disparos, posiciones de los ocupantes del vehículo y reacciones de los agentes de seguridad. Cualquier detalle adicional se vuelve valioso para contrastar la versión oficial sostenida desde los años sesenta.
El valor millonario de un documento único
La película, conservada durante años en el ámbito privado, despertó un fuerte interés de coleccionistas, museos y casas de subastas. Tasaciones preliminares sostienen que podría alcanzar hasta 900 millones de dólares en el mercado, una cifra extraordinaria incluso para el universo de los documentos históricos.
Ese monto no solo responde a la rareza del material, sino también al lugar que ocupa el asesinato de Kennedy en la cultura popular. El caso generó incontables libros, documentales, películas de ficción y teorías conspirativas que cruzan política, servicios de inteligencia y Guerra Fría.
Para los expertos, la combinación de impacto histórico, misterio no resuelto y nuevas tecnologías de análisis alimenta un mercado dispuesto a pagar sumas inéditas. Al mismo tiempo, organizaciones académicas y archivos públicos sostienen que el documento debería quedar accesible a investigadores y al público, y no encerrado en una colección privada.
Por qué reabre la discusión sobre la versión oficial
Desde el informe de la Comisión Warren, el Gobierno estadounidense sostuvo que el asesinato fue obra de un único tirador: Lee Harvey Oswald, disparando desde el depósito de libros escolares de Texas. Sin embargo, desde entonces persisten dudas sobre el número de disparos, su origen y posibles encubrimientos.
La nueva filmación podría aportar indicios sobre:
- La sincronización exacta de los disparos
- Reacciones de los agentes del Servicio Secreto ante el primer impacto
- Posibles movimientos o sombras en edificios cercanos
- La posición de Kennedy y los ocupantes del auto en cada segundo clave
Para muchos investigadores independientes, cualquier registro que muestre otro ángulo puede reforzar la idea de una emboscada coordinada y no de un atacante solitario. Otros especialistas piden cautela y recuerdan que una sola filmación, por sí misma, difícilmente alcance para desmontar oficialmente la versión construida durante décadas.




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