Brutal ataque de rugbiers a un joven a la salida de un boliche

Un joven de 19 años fue víctima de una golpiza en grupo a la salida de un boliche en Tafí del Valle, Tucumán. El caso volvió a encender las alarmas sobre la violencia en patota vinculada a rugbiers y el consumo de alcohol en la noche.

El episodio ocurrió a la salida del local bailable “La Cañada”, en Tafí del Valle. Allí, Patricio Ledezma, de 19 años, fue atacado por un grupo de jóvenes identificados como rugbiers, que lo golpearon brutalmente y lo dejaron tirado en una zanja. El hecho generó conmoción en la localidad turística tucumana.

Según el relato del propio Patricio y de testigos, la agresión se dio en el marco de una discusión a la salida del boliche. La violencia escaló rápidamente y derivó en una golpiza en patota, en la que el joven recibió múltiples golpes en el cuerpo y en la cabeza, hasta quedar inmovilizado y sin poder levantarse por sus propios medios.

No me puedo mover”, alcanzó a decir la víctima tras el ataque, una frase que refleja la gravedad del cuadro. Fue asistido por personal de emergencia y trasladado a un centro de salud de la zona, donde se le practicaron estudios para descartar lesiones internas de mayor complejidad.

Identificación de los agresores y repudio del club

Las autoridades provinciales confirmaron que los atacantes ya fueron identificados. Se trata de jóvenes vinculados al Club Huirapuca, una institución tradicional del rugby tucumano. A partir de la repercusión del caso, el propio club emitió un comunicado público repudiando con firmeza los hechos de violencia.

En el texto, la dirigencia de Huirapuca expresó que el accionar de los involucrados “es incompatible con los valores del rugby” y se puso a disposición de la Justicia para colaborar con la investigación. Además, anticipó que podrían aplicarse sanciones deportivas y disciplinarias a los jugadores alcanzados por la denuncia.

Respuesta política y debate sobre la violencia en el rugby

El gobernador de Tucumán se pronunció públicamente sobre el caso y calificó a los agresores como “cobardes”, subrayando que el Estado provincial acompañará a la víctima y a su familia. También reclamó que la Justicia avance con celeridad para evitar la impunidad y desalentar nuevos episodios similares.

El hecho se suma a otros casos resonantes de violencia protagonizados por grupos de rugbiers en distintos puntos del país, que reabren el debate sobre la responsabilidad de los clubes, el rol de las familias y la necesidad de campañas de prevención en ámbitos deportivos y nocturnos.

Especialistas en violencia juvenil señalan que los consumos problemáticos de alcohol, la cultura de la confrontación y la naturalización de las peleas de boliche son factores que favorecen estas agresiones grupales. Plantean que los programas de formación en clubes deberían incluir talleres sobre resolución pacífica de conflictos y respeto a la integridad física de los demás.

Investigación judicial y posibles cargos

La causa quedó en manos de la Justicia tucumana, que avanza en la toma de declaraciones, la recolección de videos de cámaras de seguridad y los informes médicos. Con esas pruebas se definirá la calificación legal del hecho, que podría implicar lesiones graves agravadas por la participación de más de una persona.

Al mismo tiempo, organizaciones de derechos humanos y colectivos que trabajan contra la violencia en el deporte reclamaron sanciones ejemplares y políticas de prevención sostenidas en el tiempo. Consideran que, más allá de la responsabilidad individual de los agresores, es clave desarmar las lógicas de violencia de grupo que se replican en distintos ámbitos.

Mientras tanto, el entorno de Patricio pide prudencia y justicia. El joven continúa en observación médica, acompañado por su familia, en un caso que vuelve a poner en primer plano la discusión sobre los límites, los valores y las conductas dentro y fuera de las canchas.

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