Crean un test que mide la edad biológica de los órganos

Un equipo internacional de científicos desarrolló un test sanguíneo capaz de estimar la edad biológica de distintos órganos del cuerpo humano, lo que abre la puerta a diagnósticos más precisos y a tratamientos preventivos personalizados.

La prueba, todavía en fase experimental, se basa en la medición en sangre de casi 5.000 proteínas liberadas por órganos y tejidos. A partir de ese perfil proteico, un algoritmo estima qué tan “viejos” están el corazón, el hígado, los riñones, el cerebro y otros sistemas, en comparación con la edad cronológica de la persona.

La edad cronológica marca los años que transcurrieron desde el nacimiento, pero la edad biológica refleja el desgaste real del organismo. Factores como el tabaquismo, la mala alimentación, el estrés crónico o el sedentarismo pueden acelerar ese envejecimiento, mientras que hábitos saludables tienden a enlentecerlo.

Cómo funciona el nuevo test de proteínas

Para desarrollar la herramienta, los investigadores analizaron muestras de sangre de miles de personas de distintas edades. Identificaron patrones de proteínas asociados al envejecimiento de cada órgano y entrenaron modelos de inteligencia artificial para reconocerlos.

El resultado es un puntaje por órgano que indica si su edad biológica está por encima, en línea o por debajo de la edad real. Una diferencia marcada podría señalar mayor riesgo de enfermedades crónicas, aun antes de que aparezcan síntomas clínicos evidentes.

Según los primeros reportes científicos, muchas personas muestran un envejecimiento desigual: por ejemplo, un corazón más envejecido que el resto del cuerpo, o un hígado que aparenta ser más joven que la edad cronológica. Esa “firma” individual podría ser clave para la medicina personalizada.

Qué aplicaciones tendría en la práctica médica

Si los resultados se confirman en estudios más amplios, el test podría convertirse en una herramienta de tamizaje para detectar a tiempo riesgos de insuficiencia cardíaca, enfermedad renal, deterioro neurológico u otros problemas ligados al envejecimiento.

También permitiría evaluar el impacto real de cambios en el estilo de vida. Programas de actividad física, dietas específicas o tratamientos farmacológicos podrían medirse según cuánto logren “rejuvenecer” la edad biológica de los órganos, más allá de los síntomas o de los estudios tradicionales.

Especialistas en geriatría y medicina interna advierten, sin embargo, que se trata de una tecnología en desarrollo y que por ahora no reemplaza a los métodos diagnósticos clásicos. Los valores deben interpretarse dentro de la historia clínica completa de cada paciente.

Limitaciones, riesgos y próximos pasos

Al ser un test experimental, todavía no está disponible de manera masiva ni en consultorios habituales. Los científicos subrayan que hacen falta más estudios longitudinales para comprobar si una mayor edad biológica de un órgano se traduce efectivamente en más eventos de enfermedad o muerte prematura.

Otra preocupación es el posible uso comercial sin suficiente evidencia, algo que ya ocurrió con algunos test genéticos directos al consumidor. Por eso, organismos reguladores de distintos países miran de cerca este tipo de desarrollos para evitar promesas exageradas.

A futuro, los investigadores apuntan a ajustar los algoritmos para diferentes poblaciones, incluir más marcadores biológicos y combinar esta información con imágenes médicas y datos de estilo de vida. El objetivo final es contar con indicadores tempranos y confiables que permitan vivir más años, pero sobre todo con mejor salud.

Nota relacionada

ver más.
RLC Noticias de Rosario la ciudad

Comentarios