Una nueva nube de humo volvió a sentirse con fuerza sobre Rosario durante la noche del lunes y encendió otra vez el malestar de vecinas y vecinos, que reclaman respuestas ante los reiterados incendios en las islas del Delta del Paraná.

Pasadas las últimas horas del lunes, una densa capa de humo avanzó desde el río hacia distintos barrios de Rosario. En pocos minutos, el olor a pastizal quemado se hizo sentir en viviendas, comercios y espacios públicos, generando ardor en los ojos, molestias respiratorias y bronca generalizada.
Las redes sociales se llenaron de mensajes de alerta y quejas. Muchas personas reportaron ventanas cerradas, uso de barbijos dentro de sus casas y dificultades para conciliar el sueño por la irritación en la garganta. El fenómeno no es nuevo, pero cada regreso del humo reactiva la sensación de cansancio y desprotección.
Según especialistas en ambiente, el humo que llega a la ciudad se vincula con quemas intencionales de pastizales en el Delta del Paraná, una práctica denunciada desde hace años por organizaciones socioambientales y autoridades locales.
Incendios en el Delta: una problemática que no se apaga
El Delta del Paraná se ha convertido en un foco recurrente de incendios. La combinación de sequía, altas temperaturas y quemas para habilitar terrenos a la ganadería o a emprendimientos inmobiliarios agrava un escenario que impacta de lleno en Rosario y otras localidades ribereñas.
Organizaciones ambientalistas vienen reclamando la puesta en marcha efectiva de una ley de humedales que proteja la biodiversidad y limite las actividades extractivas. También exigen controles más estrictos y sanciones para quienes inician fuegos de manera deliberada.
Desde el plano sanitario, especialistas advierten que la exposición reiterada al humo puede agravar cuadros respiratorios previos, como asma, bronquitis crónica y alergias, además de afectar con mayor intensidad a niños, personas mayores y quienes padecen enfermedades cardíacas.
Reclamos a las autoridades y pedidos de controles
Ante cada episodio de humo, el municipio y el gobierno provincial renuevan los reclamos a la Nación y a las jurisdicciones vecinas por mayores controles en la zona de islas. Sin embargo, la recurrencia de los incendios demuestra que las respuestas siguen siendo insuficientes frente a una práctica instalada.
Vecinos y agrupaciones socioambientales insisten en:
- Refuerzos en la presencia de brigadistas y fuerzas de seguridad en el Delta.
- Monitoreo permanente con imágenes satelitales y drones.
- Identificación de los responsables de las quemas y aplicación de sanciones.
- Implementación urgente de políticas de protección de humedales.
Mientras tanto, cada nueva nube de humo que se posa sobre Rosario renueva una sensación compartida: la ciudad vuelve a ser rehén de un conflicto ambiental que aún no encuentra solución de fondo.



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