El Gobierno nacional oficializó el traslado del histórico sable corvo del general José de San Martín al Regimiento de Granaderos a Caballo, en un movimiento que reabre el debate sobre el resguardo y la simbología de los principales emblemas patrios.

La medida quedó formalizada mediante el Decreto 81/2026, publicado este martes en el Boletín Oficial. A partir de esta decisión, la reliquia dejará de exhibirse en el Museo Histórico Nacional, donde permanecía desde 2015, y será custodiada por el cuerpo militar creado por el propio Libertador.
El sable corvo es uno de los símbolos más reconocibles de la historia argentina. Acompañó a San Martín en las campañas de liberación de Argentina, Chile y Perú, y con el tiempo se transformó en un objeto de fuerte carga política, cultural y emocional para el país.
Qué establece el decreto publicado en el Boletín Oficial
El decreto dispone que el sable sea trasladado al Regimiento de Granaderos a Caballo General San Martín, con asiento en la Ciudad de Buenos Aires. Allí se reforzarán las medidas de seguridad y se establecerán condiciones específicas de exhibición, custodia y conservación del patrimonio histórico.
Fuentes oficiales explican que el objetivo es reforzar el vínculo entre la figura de San Martín, el regimiento que lo acompañó en sus campañas y el principal símbolo material que se conserva de su trayectoria militar. El sable quedará integrado al acervo histórico del cuerpo, aunque se prevé que siga siendo accesible al público en visitas guiadas.
La decisión se enmarca en una serie de movimientos del Gobierno orientados a revalorizar símbolos patrios y redefinir su exhibición en espacios institucionales. Sin embargo, también genera interrogantes sobre el papel de los museos nacionales en la preservación y el acceso ciudadano a estas piezas clave.
Del Museo Histórico Nacional al Regimiento de Granaderos
Desde 2015, el sable corvo se encontraba en el Museo Histórico Nacional, en el barrio de San Telmo, luego de un largo derrotero que incluyó traslados, polémicas y medidas de seguridad especiales. Su exhibición en ese ámbito permitía que visitantes de todo el país y del exterior lo vieran en el marco de un recorrido histórico más amplio.
Organismos culturales y especialistas en patrimonio suelen remarcar que piezas de esta magnitud deben estar acompañadas por un relato histórico contextualizado, algo que los museos públicos ofrecen a través de guías, muestras temporarias y materiales educativos. El traslado obligará ahora a repensar ese abordaje pedagógico.
En paralelo, el Regimiento de Granaderos a Caballo es considerado desde hace décadas como símbolo vivo del legado sanmartiniano. Allí se realizan actos oficiales, ceremonias y homenajes al Libertador, por lo que la presencia del sable puede reforzar esa narrativa institucional.
Un objeto cargado de historia y debates
El sable corvo no solo está asociado a las campañas militares de San Martín, sino también a su testamento, donde lo legó a Juan Manuel de Rosas en reconocimiento a la defensa de la soberanía argentina. Desde entonces, su paradero, custodia y exhibición fueron motivo de controversias políticas y decisiones de Estado.
En distintos momentos del siglo XX y XXI se discutió si el sable debía permanecer en ámbitos castrenses o en instituciones civiles. Con este nuevo decreto, el Gobierno vuelve a inclinar la balanza hacia una custodia militar, aunque con la promesa de mantener instancias de acceso público y actividades conmemorativas abiertas a la ciudadanía.
Mientras se concreta el traslado físico de la reliquia, el anuncio ya disparó reacciones en el arco político y cultural, con voces que celebran el gesto simbólico y otras que piden asegurar que el patrimonio común no quede restringido solo a circuitos protocolares.



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