El festival FARO volvió a encender el parque Urquiza con tres jornadas de música en vivo, propuestas para toda la familia y una masiva participación del público rosarino.

Imagen: Municipalidad de Rosario
Un parque Urquiza colmado de música y público
La cuarta edición de FARO cerró con un marcado éxito de convocatoria: más de 120 mil personas pasaron por el parque Urquiza durante tres noches consecutivas para disfrutar de una grilla colmada de bandas y solistas. El tradicional espacio verde de la costa central se transformó en un gran escenario a cielo abierto.
La programación reunió a más de 160 artistas, con un sello mayoritariamente rosarino, que desplegaron propuestas que fueron desde el rock y el pop hasta el rap, la cumbia y los sonidos electrónicos. La diversidad de estilos fue uno de los puntos fuertes del encuentro.
Con entrada libre y gratuita, FARO se consolidó como uno de los festivales culturales más convocantes de Rosario, al combinar shows en vivo, intervenciones artísticas y una fuerte impronta de producción local.
Escenario para la escena local y el turismo interno
El festival tuvo como eje visibilizar el trabajo de músicos y músicas de la ciudad, que encontraron en FARO un espacio profesional de exhibición, con sonido de calidad y una logística a la altura de los grandes eventos nacionales.
Las tres jornadas también generaron movimiento en toda la zona del parque y de la costa, con bares, ferias y propuestas gastronómicas que se vieron favorecidas por la llegada de miles de personas, incluyendo visitantes de otras localidades de la provincia.
Desde el sector cultural destacan que este tipo de eventos fortalecen la identidad musical rosarina, históricamente reconocida en el país, y al mismo tiempo aportan a la reactivación de la economía creativa y del turismo interno.
Organización, accesibilidad y propuestas para todas las edades
La organización dispuso distintas áreas distribuidas en el parque, con escenarios, servicios y zonas de descanso. Hubo dispositivos de accesibilidad, controles de seguridad, puestos de hidratación y operativos especiales de transporte urbano para facilitar el ingreso y la salida del público.
Además de los recitales, la grilla incluyó actividades para niñas y niños, talleres breves, intervenciones performáticas y propuestas visuales que enriquecieron la experiencia. FARO se consolida así como un festival pensado para disfrutar en familia y con amigos.
Con esta cuarta edición, el evento reafirma su intención de sostenerse en el calendario cultural de la ciudad, apostar por los talentos rosarinos y seguir acercando la música en vivo a nuevos públicos, en un escenario natural privilegiado como es el parque Urquiza.





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