El estado del campo de juego en el fútbol argentino volvió a quedar en el centro de la escena tras la imagen que dejó el estadio de Racing, con el césped en condiciones muy lejos de lo ideal y bajo la lupa de la AFA y de los hinchas.

La postal del Cilindro de Avellaneda encendió las alarmas: parches de tierra, desniveles marcados y un verde apagado dejaron en evidencia que el recambio de verano no llegó a tiempo. Ante esto, la Asociación del Fútbol Argentino (AFA), anticipó que Racing será sancionado económicamente por presentar el campo de juego en ese estado.
En la previa del inicio de la temporada, los clubes suelen encarar trabajos de resiembra y recuperación que obligan a cerrar los estadios durante varias semanas. Pero este verano, entre la seguidilla de recitales, las altas temperaturas y la falta de reposo, muchos campos quedaron en mal estado, sin margen para lucir a la altura de la primera división.
En el caso de La Academia, el deterioro fue tan evidente que no solo generó bronca entre los socios, sino también preocupación en el cuerpo técnico por el riesgo de lesiones en los jugadores. Superficies irregulares, pozos y sectores blandos modifican la trayectoria de la pelota y exigen esfuerzos extra en rodillas y tobillos.
Multas, descargos y el fantasma de la mudanza
Desde la organización de la Liga Profesional se viene advirtiendo que los clubes que no garanticen condiciones mínimas de sus canchas se exponen no solo a multas, sino también a la posibilidad de perder la localía de manera provisoria. Eso podría obligarlos a mudarse a otros estadios mientras se completa la recuperación del césped.
En el ambiente del fútbol reconocen que el recambio de verano se volvió cada vez más complejo. El calendario está saturado, con torneos locales, copas internacionales y giras de pretemporada que dejan poco margen para que el césped “descanse”. A eso se suma la agenda de shows y eventos que muchos clubes utilizan para generar ingresos extra.
Los especialistas en campos deportivos explican que un proceso de resiembra correcto requiere, al menos, entre cuatro y seis semanas sin competencia intensa. Las altas temperaturas y las olas de calor registradas en buena parte del país afectan directamente la germinación y el arraigo del nuevo césped, lo que obliga a reprogramar tareas o reforzar los cuidados.
En paralelo, crece la discusión sobre la posibilidad de incorporar tecnologías híbridas -combinación de césped natural con fibras sintéticas-, como se usa en Europa y en algunas canchas de Sudamérica. Aunque la inversión inicial es alta, los defensores de este sistema sostienen que mejora la resistencia del campo y reduce los tiempos de recuperación.



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