Los nuevos bazares chinos, inspirados en el viejo “Todo por 2 pesos”, se multiplican en las principales ciudades del país con una propuesta recargada: pasillos anchos, góndolas interminables y precios pensados para el bolsillo golpeado.

Imagen: Clarín
Lejos del pequeño local de barrio, estos comercios se parecen cada vez más a grandes supermercados de artículos del hogar. Con espacios luminosos, aire acondicionado y una oferta que va desde deco minimalista hasta herramientas básicas, se consolidan como una de las salidas de consumo más elegidas en plena crisis.
Un “Todo x 2 pesos” versión 2026
El formato recuerda al furor de los “Todo por 2 pesos” de comienzos de los 2000, pero aggiornado: ya no hay un único precio, sino rangos accesibles que permiten llevar desde pequeños adornos hasta electrodomésticos de baja potencia. La clave está en la sensación de “hallazgo” constante y en la rotación permanente de stock.
Según comerciantes del rubro, la apertura casi diaria de nuevas sucursales responde a dos factores: alquileres comerciales que bajaron en algunos corredores y una demanda creciente de productos útiles a bajo costo. Muchos locales que antes eran indumentaria o gastronomía hoy se reconvierten en estos bazares.
Qué se vende según el barrio
El comportamiento de compra cambia de acuerdo a la zona. En los barrios residenciales de clase media predominan los productos de decoración, organización del hogar y juguetes. Cajas plegables, luces LED, velas aromáticas y juegos de mesa económicos figuran entre los más buscados.
En los barrios más céntricos o cercanos a oficinas se destacan los artículos de librería, tecnología básica y accesorios para celular: cables, cargadores, auriculares y soportes para notebooks. También ganan espacio los pequeños electrodomésticos de cocina, como pavas eléctricas de bajo consumo y licuadoras portátiles.
En zonas populares, en cambio, la estrella son los productos de limpieza y bazar tradicional: escobas, detergentes, recipientes plásticos, manteles y utensilios de cocina. El combo precio-calidad permite hacer una compra grande sin desbordar el presupuesto semanal.
Experiencia de compra y estrategias de precios
Los dueños de estos comercios apuestan a una estética cuidada: góndolas bien señalizadas, productos agrupados por uso y cartelería clara. La idea es que el cliente recorra el local como si estuviera en un hipermercado, pero con tickets finales mucho más bajos.
Entre las estrategias más frecuentes se destacan:
- Precios gancho en productos muy visibles cerca de la entrada.
- Ofertas por cantidad en artículos de uso diario.
- Rotación constante de novedades para incentivar la visita frecuente.
En un contexto de inflación persistente, muchos consumidores reemplazan compras en cadenas tradicionales por estos bazares, donde pueden resolver desde regalos económicos hasta la reposición de elementos básicos del hogar sin superar el límite de la tarjeta.
Un fenómeno que se consolida
Especialistas en consumo minorista señalan que el boom de bazares chinos podría sostenerse en el tiempo si logran mantener la relación precio-calidad y mejorar la atención. La competencia interna ya es fuerte y obliga a profesionalizar la gestión, desde la exhibición hasta el servicio posventa.
Mientras tanto, las postales de góndolas infinitas, locales abiertos todos los días y carritos llenos de “cosas útiles y baratas” se vuelven parte del paisaje urbano y reeditan, en clave 2026, el espíritu del viejo “Todo por 2 pesos”.



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