Febrero asoma con un clima de conflictividad laboral en todo el país, con gremios que analizan medidas de fuerza y una CGT que afina su estrategia frente a la reforma laboral y al creciente malestar social.

La agenda gremial de febrero se encamina a estar marcada por paros, asambleas y movilizaciones en distintos sectores estratégicos. Estatales, controladores aéreos y choferes de colectivos ya advirtieron que podrían interrumpir servicios si no hay respuestas a sus reclamos salariales y laborales.
El telón de fondo es la discusión por la reforma laboral impulsada por el Gobierno nacional, sumada a la aceleración de la inflación y a la pérdida de poder adquisitivo. La Confederación General del Trabajo (CGT) evalúa cómo sostener la presión sin desgastar a sus bases ni romper canales de diálogo institucional.
Estatales en alerta y posibles medidas de fuerza
En el sector público, los gremios de la administración nacional y de las provincias anticipan un febrero caliente. Organizaciones como ATE y UPCN reclaman recomposición salarial urgente, revisión de despidos y freno a la tercerización de tareas.
No se descartan paros escalonados, quite de colaboración y jornadas de protesta frente a organismos públicos, especialmente en áreas sensibles como salud, educación y servicios administrativos. El objetivo es condicionar las negociaciones paritarias y visibilizar el impacto del ajuste.
Controladores aéreos y transporte, sectores clave
Otro punto de tensión se concentra en los controladores aéreos, cuyo trabajo es fundamental para el funcionamiento del sistema de vuelos comerciales. Representantes del sector vienen advirtiendo por falta de personal, sobrecarga laboral y salarios atrasados frente a la inflación.
En paralelo, los choferes de colectivos urbanos e interurbanos mantienen abiertos conflictos por retrasos salariales y financiamiento del transporte. Si no se actualizan los subsidios y tarifas en línea con los costos, las empresas podrían reducir servicios y los gremios responder con paros.
En las grandes ciudades, un paro de colectivos impacta de lleno en la rutina diaria: trabajadores, estudiantes y usuarios en general dependen del transporte público para sus actividades cotidianas, por lo que cualquier interrupción se siente de inmediato.
El rol de la CGT y el incremento del conflicto social
La CGT analiza cómo sostener la presión sobre el Gobierno, combinando acciones sectoriales con eventuales medidas de alcance nacional. La central sindical busca mostrarse unificada frente a la reforma laboral, a la vez que intenta contener la fragmentación interna y el avance de organizaciones más combativas.
Dirigentes cegetistas advierten que el conflicto social viene en aumento, con mayor presencia de protestas en la calle, reclamos por pérdida de empleo y caída del salario real. En este contexto, febrero puede convertirse en un mes bisagra para la relación entre la Casa Rosada y el movimiento obrero.
Los analistas coinciden en que la dinámica de los próximos días dependerá de la respuesta del Gobierno en materia salarial y de empleo, y de la evolución de la reforma laboral en el Congreso y en la Justicia. Si no hay señales de alivio, el escenario apunta a una conflictividad sostenida durante todo el verano.



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