El turismo argentino volvió a mirar hacia afuera: en 2025 se dispararon los viajes al exterior y el saldo de divisas del sector cerró con un fuerte rojo, según los últimos datos oficiales.

Imagen: Ámbito
De acuerdo a la última radiografía del sector, durante 2025 salieron del país 11,9 millones de turistas argentinos, un salto interanual del 43,1%. La cifra marca una recuperación marcada de los viajes al extranjero, impulsada por la flexibilización de restricciones sanitarias y la búsqueda de precios competitivos en algunos destinos.
En paralelo, los arribos de turistas no residentes mostraron la contracara: cayeron 14,3% frente al año anterior y se ubicaron en torno a los 5,3 millones de visitantes. El dato refleja que la balanza de turismo volvió a inclinarse fuertemente hacia la salida de dólares por consumo en el exterior.
Según cifras del INDEC, el movimiento de viajeros dejó un déficit de US$ 4.054 millones en 2025. Es decir, los argentinos gastaron fuera del país mucho más de lo que aportaron los visitantes extranjeros a la economía local, en un contexto en el que cada divisa tiene peso propio para la macroeconomía.
Más argentinos afuera, menos turistas que llegan
El fuerte crecimiento de los viajes emisivos se explica por varios factores. Por un lado, la postergación de vacaciones durante los años más duros de la pandemia generó una demanda contenida. Por otro, las familias con ahorros en dólares aprovecharon para gastar afuera ante la incertidumbre sobre la inflación y el tipo de cambio local.
Del otro lado, el turismo receptivo todavía no logra recuperar el terreno perdido. La combinación de altos costos internos, dificultades de conectividad aérea y la competencia de destinos regionales más baratos conspira contra la llegada de visitantes desde el exterior.
En ese marco, economistas y especialistas advierten que el turismo, que podría funcionar como un motor de ingreso de divisas, hoy opera como una válvula de salida de dólares. El saldo negativo del sector se suma a las presiones sobre las reservas y obliga al Gobierno a seguir de cerca la evolución del consumo en el extranjero.
Desafíos para el turismo interno y la economía
Frente a este cuadro, uno de los grandes desafíos será fortalecer el turismo interno, con políticas que mejoren la infraestructura, la conectividad y la competitividad de los destinos argentinos frente a las alternativas del exterior.
También se analiza cómo incentivar el arribo de extranjeros con medidas que faciliten el ingreso, promociones conjuntas y acuerdos con aerolíneas. El objetivo es que la balanza turística vuelva a un sendero más equilibrado y que el sector aporte divisas, empleo y actividad en todo el país.
Mientras tanto, las estadísticas oficiales permiten tomar dimensión del fenómeno: el turismo continúa siendo un termómetro del humor social y de la capacidad de gasto de los argentinos, pero también una pieza central en la discusión económica sobre dólares, consumo y desarrollo.



Comentarios