La última parte del año dejó una foto mixta para la economía argentina: mientras varios sectores volvieron a mostrar retrocesos, el campo aportó un impulso clave que modificó el resultado general del mes.
Imagen: Ámbito
De acuerdo con las primeras estimaciones privadas, la cosecha récord de trigo registrada en diciembre fue determinante para evitar que la actividad económica acumule su tercera caída consecutiva. El resultado del agro compensó, al menos parcialmente, el flojo desempeño del resto de los sectores.
Consultoras que siguen de cerca el nivel de actividad relevaron una marcada heterogeneidad sectorial. Mientras el complejo agroexportador exhibió una fuerte recuperación por mayores rindes y mejores condiciones climáticas, ramas como la industria, el comercio y la construcción volvieron a mostrar números negativos.
El peso del campo en la economía argentina
La producción agrícola tiene un rol central en la macroeconomía nacional. El trigo, junto con la soja y el maíz, integra el núcleo de los principales complejos exportadores del país. Una campaña favorable no solo mejora el ingreso de divisas, sino que también dinamiza la logística, los servicios y la actividad en el interior productivo.
Especialistas destacan que el salto en la cosecha de trigo llegó luego de una temporada afectada por la sequía, lo que generó un efecto rebote. Ese fenómeno permitió elevar el movimiento en puertos, acopios y proveedores vinculados al agro, atenuando el impacto de la recesión en otras ramas.
Caída en el resto de los sectores
En paralelo, las mediciones de diciembre exhibieron contracciones en la producción manufacturera y en la construcción, golpeadas por la caída del consumo interno y el freno de la obra pública. El comercio minorista también sintió el impacto de la pérdida de poder adquisitivo de los salarios.
Analistas advierten que, sin el aporte extraordinario del trigo, la economía hubiese registrado un nuevo retroceso mensual. La mejora del agro funcionó como un amortiguador coyuntural, pero no resuelve los desafíos de fondo: inflación elevada, menor consumo y dificultades de financiamiento.
¿Qué se espera para los próximos meses?
De cara al primer trimestre, los economistas prevén que la actividad seguirá mostrando una recuperación muy dispar. El agro podría sostener un aporte positivo, especialmente si la campaña de soja y maíz se consolida, pero no alcanzaría por sí solo para revertir la tendencia recesiva en el conjunto.
Las miradas también están puestas en el impacto de las medidas de ajuste sobre el consumo, la inversión y el empleo. Sin un repunte más amplio de la demanda interna, el riesgo de que la economía vuelva a caer permanece latente, aun con cosechas favorables.
En ese marco, la evolución del agro será observada de cerca por el Gobierno y el mercado. El desempeño del trigo, y del resto de los cultivos, seguirá siendo un factor clave para definir la entrada de dólares y el pulso de la actividad en los próximos meses.




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