El mercado global del litio volvió a encender las alarmas —y las expectativas— de la industria minera: la cotización del mineral clave para las baterías superó nuevamente los u$s 20.000 por tonelada, un valor que ya duplica el piso registrado en octubre y reaviva el interés de los grandes proyectos en la región.
Imagen: Ámbito
Tras haber rozado un récord cercano a los u$s 80.000 por tonelada en 2022, el litio atravesó una fuerte corrección de precios que lo llevó a operar por debajo de los u$s 10.000. El reciente repunte hasta superar los u$s 20.000 marca un cambio de tendencia que el sector sigue de cerca.
Rebote tras la fuerte caída y qué hay detrás del nuevo impulso
Especialistas del mercado coinciden en que la suba responde, en buena medida, a la creciente instalación de baterías en China, tanto para vehículos eléctricos como para sistemas de almacenamiento de energía. Ese mayor consumo comienza a absorber parte de la sobreoferta que presionó los precios a la baja durante 2023.
El gigante asiático concentra la mayor parte de la capacidad global de fabricación de baterías y mantiene una política agresiva de electrificación del transporte. Cada nuevo proyecto industrial o de movilidad eléctrica implica una demanda adicional de carbonato e hidróxido de litio, lo que repercute en las cotizaciones internacionales.
En paralelo, los analistas señalan que algunas empresas mineras ajustaron su producción ante la baja de precios del último año, lo que contribuyó a equilibrar el mercado. El rebote actual, sin embargo, todavía se ubica lejos del pico de 2022, lo que indica un escenario más moderado, pero con márgenes nuevamente atractivos para los productores.
Impacto para Argentina y el triángulo del litio
Argentina forma parte, junto con Chile y Bolivia, del llamado triángulo del litio, una de las mayores reservas mundiales del mineral. Para los proyectos radicados en el NOA, un valor por encima de los u$s 20.000 mejora las perspectivas de rentabilidad y acelera los planes de inversión a mediano plazo.
Con más de una decena de emprendimientos en distintas etapas de desarrollo, el país apuesta a consolidarse como proveedor estratégico de litio para la transición energética global. El repunte de la cotización, si se sostiene en el tiempo, podría traducirse en mayores exportaciones, ingresos de divisas y empleo en provincias mineras como Catamarca, Salta y Jujuy.
No obstante, expertos advierten que la industria enfrenta desafíos clave: avanzar en procesos con menor impacto ambiental, garantizar el uso responsable del agua en los salares y promover mayor agregado de valor local, a través de la fabricación de componentes o baterías en la región.
Qué siguen mirando los inversores del sector
Los fondos y compañías vinculadas a la energía limpia monitorean tres variables centrales: la evolución de la demanda de autos eléctricos, la capacidad de nuevas minas que ingresan en producción y las regulaciones ambientales en países productores.
Si bien el litio mostró una enorme volatilidad en los últimos años, el consenso del mercado es que seguirá siendo un insumo estratégico para la descarbonización. El desafío está en evitar nuevos ciclos extremos de suba y caída que compliquen la planificación de largo plazo.
Por ahora, la cotización por encima de los u$s 20.000 devuelve oxígeno a la minería del litio y vuelve a poner al sector en el centro de la escena, con la mirada puesta en cómo responderá la oferta frente a una demanda que, todo indica, seguirá creciendo.




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