Los últimos datos censales muestran que en Rosario crece la asistencia escolar, aunque los egresos del nivel medio siguen estancados.

El sistema educativo en Rosario atraviesa un fenómeno paradójico según los últimos relevamientos estadísticos de la región. Actualmente, la asistencia de adolescentes a los establecimientos secundarios muestra un crecimiento sostenido respecto a la década pasada. Sin embargo, este aumento en la presencia dentro de las aulas no garantiza la terminalidad efectiva del nivel medio.
Un informe reciente de la Universidad Nacional de Rosario analiza esta brecha estructural con una perspectiva histórica profunda. El estudio revela que, aunque los jóvenes permanecen más tiempo en la escuela, muchos no logran obtener su título correspondiente. Por consiguiente, el nivel secundario aparece hoy como el eslabón más frágil de toda la estructura pedagógica local.
Las cifras indican que la escolarización primaria alcanzó una consolidación casi universal hace varias décadas en la ciudad. No obstante, las trayectorias en el ciclo superior sufren constantes interrupciones, repitencias o abandonos tardíos de los alumnos. Asimismo, la expansión del acceso no siempre se traduce en un éxito académico real para la población adolescente.
Este desajuste entre los años de estudio y el nivel educativo alcanzado sugiere problemas de carácter sistémico. Por esta razón, el aumento en la escolaridad promedio de los rosarinos no refleja necesariamente una mejora en la formación final. Así, la ciudad enfrenta el desafío de retener a los estudiantes y asegurar el cumplimiento total de sus metas.
Las autoridades observan que el analfabetismo desapareció casi por completo como una problemática social relevante. Sin embargo, la brecha de egreso persiste como una asignatura pendiente para una porción significativa de la juventud actual.


