Los relojes históricos de Santa Fe que siguen marcando época

En distintos puntos de la ciudad de Santa Fe, una serie de relojes públicos sigue siendo referencia urbana y memoria colectiva, aun cuando muchos ya no marquen la hora exacta.

Vista aérea de un reloj público emblemático en la ciudad de Santa Fe
Imagen: El Litoral

Algunos son relojes analógicos que acompañan la historia moderna de la capital santafesina desde hace décadas. Otros, más recientes, son digitales y se integran a pantallas gigantes, como sucede en la terminal de ómnibus. Todos comparten algo en común: se han convertido en puntos de referencia para vecinos y visitantes.

Con el avance de los dispositivos móviles, mirar la hora en el celular es un gesto automático. Sin embargo, los relojes públicos de Santa Fe siguen ocupando un lugar simbólico. Muchos santafesinos recuerdan citas, esperas y encuentros bajo estas estructuras que hoy forman parte del patrimonio urbano.

El drone de El Litoral registró imágenes de varios de estos “guardianes del tiempo”. Desde las alturas, se observa cómo se integran a plazas, avenidas y edificios históricos, pero también evidencia un dato llamativo: una buena parte ya no marca la hora correcta.

La falta de mantenimiento, el paso del tiempo y los cambios tecnológicos dejaron a muchos de estos relojes en pausa. En algunos casos, las agujas están detenidas; en otros, los paneles digitales quedaron fuera de servicio o muestran información incorrecta.

En varias ciudades argentinas, entre ellas Santa Fe, los relojes públicos surgieron a comienzos y mediados del siglo XX como símbolo de orden y progreso. Eran instalados en edificios estatales, estaciones de tren y bancos, y su precisión reflejaba la importancia de la puntualidad en la vida urbana.

Con el tiempo, estos dispositivos fueron perdiendo su rol central para dar paso a relojes personales, primero de pulsera y, más tarde, a los teléfonos inteligentes conectados a internet. Aun así, especialistas en urbanismo destacan que estos puntos de referencia visual ayudan a organizar el paisaje y aportan identidad a los barrios.

En Santa Fe, algunas de estas estructuras aún podrían ser recuperadas con intervenciones simples: puesta a punto de mecanismos, renovación de luminarias y tareas básicas de mantenimiento. Desde asociaciones civiles y colectivos patrimoniales suelen insistir en la necesidad de preservar estos símbolos que cuentan la evolución de la ciudad.

El relevamiento visual muestra distintas situaciones. Algunos relojes siguen funcionando de manera aceptable y continúan siendo utilizados por peatones y pasajeros del transporte público. Otros permanecen en estructuras elevadas que, pese a estar apagadas, siguen marcando puntos de referencia para orientarse.

Entre los dispositivos más modernos se destacan los incorporados a cartelería LED y pantallas informativas, como las que se encuentran en áreas de gran circulación. Allí, la hora suele aparecer junto a datos de servicios, anuncios y mensajes institucionales, integrando el tiempo a la información en tiempo real.

La coexistencia de relojes antiguos y modernos refleja también el contraste entre una ciudad que mira al futuro y, al mismo tiempo, conserva huellas de su pasado. Para muchos vecinos, que estos relojes vuelvan a funcionar sería una forma sencilla de recuperar parte de la vida cotidiana que marcó generaciones.

Mientras tanto, las imágenes aéreas dejan una conclusión clara: más allá de su precisión horaria, los relojes públicos de Santa Fe siguen marcando algo más profundo que los minutos y segundos. Son símbolos de identidad, memoria y pertenencia en el espacio urbano.


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