Cómo enfrentar el estrés de fin de año y mejorar el bienestar

El fin de año combina balances personales, presión social y sobrecarga de tareas, factores que incrementan el estrés y dificultan el disfrute emocional durante las fiestas.

Cómo enfrentar el estrés de fin de año y mejorar el bienestar.
Foto: PsiConecta.

El cierre del año concentra estrés, expectativas y exigencias que afectan el bienestar emocional, incluso durante celebraciones familiares. Diciembre impulsa balances personales constantes y refuerza comparaciones entre metas deseadas y logros reales, lo que genera ansiedad y cansancio acumulado.

Desde la psicología, el fin de ciclo activa la evaluación interna. La teoría de la autodiscrepancia explica que la distancia entre deseos, deberes percibidos y realidad concreta provoca frustración. Además, el foco suele recaer en objetivos incumplidos, lo que intensifica el malestar emocional.

A este proceso se suma la presión social y mediática, que impone un ideal de felicidad permanente. Sin embargo, quienes atraviesan pérdidas, dificultades económicas o soledad viven una disonancia emocional que amplifica la tristeza. Estudios médicos señalan que la sobreestimulación social y los cambios de rutina alteran la regulación emocional.

Asimismo, diciembre multiplica decisiones cotidianas. La llamada fatiga decisional surge cuando tareas menores se acumulan y reducen la capacidad de afrontamiento. Organizar reuniones, regalos y compromisos demanda energía mental constante y debilita la tolerancia al estrés.

La carga no impacta de forma homogénea. Las mujeres suelen asumir mayor responsabilidad logística y emocional, lo que incrementa el agotamiento por compasión. A su vez, los encuentros familiares pueden reactivar conflictos y aumentar la vulnerabilidad de personas introvertidas o con ansiedad social.

En ese contexto, los especialistas recomiendan ajustar las expectativas y practicar la autocompasión, entendiendo que no todo debe resolverse ni cerrarse de forma perfecta. Reformular el balance anual permite valorar aprendizajes y procesos, no solo resultados concretos, lo que reduce la autoexigencia.

También resulta clave priorizar lo verdaderamente importante, planificar con realismo e incorporar pausas en la agenda. Delegar tareas cuando es posible y establecer límites claros en lo laboral y social ayuda a disminuir la sensación de sobrecarga.

Desde el cuidado físico, mantener cierta actividad física, una alimentación equilibrada y priorizar el descanso contribuyen a regular el sistema emocional y a mejorar la respuesta al estrés.

Asimismo, se destaca la importancia de aceptar el propio estado anímico sin imponerse la obligación de sentirse feliz. Permitir que las emociones estén presentes, tal como son, favorece un cierre de año más consciente, realista y saludable.

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RLC Noticias de Rosario la ciudad

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