El fuerte aumento de costos impulsa más casos de destrucción total y obliga a las aseguradoras a modificar sus parámetros de cobertura.

Las aseguradoras atraviesan un escenario complejo porque el costo de reparación de vehículos creció de forma excepcional durante el último año. Además, los repuestos y la mano de obra encarecieron cada arreglo y volvieron más frecuente la decisión de indemnizar la unidad completa.
Por eso, la Superintendencia de Seguros de la Nación registró un aumento sostenido de los casos de destrucción total, junto con un salto fuerte en los montos involucrados. El informe muestra que estos siniestros crecieron de manera constante durante los últimos cinco años.
También evidencia que el valor promedio pagado por cada caso casi se multiplicó por veinte. A su vez, la frecuencia siniestral subió y elevó el peso de estos hechos dentro de una cartera que incluye más de 9,6 millones de vehículos asegurados. Aunque la cantidad de siniestros no aumentó con la misma intensidad, el costo final presiona la estructura operativa del sector.
Los especialistas explican que esta tendencia surge por la actualización del valor de los vehículos y por el impacto de la inflación en autos nuevos y usados. Además, la mayor antigüedad del parque automotor obliga a reemplazar partes costosas cuando ocurre un accidente grave. Por lo tanto, las compañías revisan sus parámetros de suscripción y ajustan las sumas aseguradas para evitar desfasajes.
El organismo supervisor advierte que esta dinámica podría trasladarse a las pólizas de particulares y empresas. También señala que la mayor circulación y el aumento de la siniestralidad vial fortalecen una tendencia que desafía la sostenibilidad del sistema en un contexto económico inestable.



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