El insomnio y la ansiedad disparan el consumo de pastillas para dormir, mientras crece la preocupación por la automedicación.

El consumo de hipnóticos y sedantes creció 7% en los primeros meses de 2025 en Argentina, según datos de la Confederación Farmacéutica Argentina. Este aumento confirma una tendencia sostenida y preocupa a los especialistas, que alertan sobre el uso sin supervisión médica. Entre enero y mayo se vendieron más de un millón y medio de unidades de fármacos para dormir, mientras los tranquilizantes registraron una leve baja, aunque mantienen cifras elevadas.
El incremento se relaciona con un fenómeno más amplio: seis de cada diez argentinos afirman tener dificultades para dormir, de acuerdo con un relevamiento de la UBA. El estrés económico, la inseguridad y la sobrecarga emocional aparecen como causas principales del insomnio. Los expertos señalan que las mujeres, los adultos mayores y los sectores más vulnerables sufren con mayor frecuencia los efectos de la falta de descanso.
El médico Ramiro Heredia advirtió que la automedicación se volvió un hábito preocupante. Muchas personas recurren a pastillas para dormir sin diagnóstico ni control profesional, lo que aumenta los riesgos de dependencia y tolerancia. Además, la prescripción inapropiada de ansiolíticos para casos leves de insomnio contribuye al abuso de ciertas drogas.
Los especialistas coinciden en que los problemas de sueño deben abordarse desde un enfoque integral. La terapia cognitivo-conductual, el manejo del estrés y la adopción de rutinas nocturnas estables resultan claves para mejorar el descanso sin fármacos. También recomiendan hábitos simples, como mantener ambientes oscuros y frescos o reducir el uso de pantallas antes de dormir.
Para los profesionales, el desafío sanitario consiste en promover la conciencia sobre los riesgos del consumo excesivo de psicofármacos y facilitar el acceso a la atención médica especializada.



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