En Nepal, los manifestantes quemaron el Parlamento luego de que el Partido Comunista gobernante decidiera prohibir las redes sociales como medio de control y censura.

Las protestas en Nepal crecieron con rapidez tras la decisión del gobierno de bloquear redes sociales como Facebook, X e Instagram. Aunque el veto se levantó al día siguiente, la represión policial que mató a 19 personas encendió aún más la indignación. Miles de jóvenes de la llamada “Generación Z” tomaron las calles y transformaron la movilización en un reclamo contra la corrupción y el nepotismo de la élite política.
En pocos días, los manifestantes incendiaron el Parlamento, edificios oficiales y viviendas de ministros. También atacaron la residencia privada del primer ministro KP Sharma Oli, quien presentó su renuncia inmediata. Otros miembros del gabinete siguieron el mismo camino mientras las autoridades decretaron toque de queda indefinido en Katmandú y otras ciudades.
La violencia alcanzó niveles extremos. El ministro de Finanzas fue perseguido, golpeado, desnudado y arrojado al río Bagmati. La esposa del ex primer ministro Jhalanath Khanal murió luego de que los manifestantes quemaran su casa en Katmandú. Además, vandalizaron propiedades y sedes de partidos políticos, incluidas las del líder del Congreso Nepalí, Sher Bahadur Deuba, y de su esposa Arzu Rana, actual ministra de Relaciones Exteriores.
En medio de este escenario, el embajador argentino en la India, Mariano Caucino, informó que no hay connacionales heridos ni fallecidos. Señaló que varios turistas argentinos quedaron varados porque el aeropuerto continúa cerrado. Aun así, la embajada mantiene contacto permanente con ellos y espera su salida en cuanto se reanuden los vuelos.
Con un desempleo juvenil del 20 % y más de dos mil jóvenes que emigran a diario, la protesta refleja un malestar profundo. La nueva generación exige el fin de la corrupción y un futuro con oportunidades, mientras la inestabilidad política agrava la crisis nacional.



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