Cambio de huso horario en Argentina: ¿realmente conviene?

La Cámara de Diputados aprobó con amplia mayoría el proyecto que propone el cambio del huso horario en Argentina, pero, ¿realmente conviene?

La Cámara de Diputados aprobó con amplia mayoría el proyecto que propone el cambio del huso horario en Argentina. Pasaría de UTC-3 a UTC-4. La iniciativa fue impulsada por el diputado Julio Cobos y busca alinear la hora oficial con la posición real del sol y con los países vecinos. Ahora, será el Senado quien defina si el país debe atrasar los relojes una hora, en una medida que genera tanto expectativas como dudas.

Desde 1969 Argentina mantiene el huso UTC-3, que en términos geográficos no corresponde a su ubicación. Según especialistas en meteorología, gran parte del territorio debería regirse por UTC-4 y las provincias cordilleranas, incluso, por UTC-5. Esta diferencia provoca que, en muchas ciudades del oeste, la jornada escolar y laboral comience todavía de noche, lo que altera el descanso y el rendimiento de millones de personas.

Al respecto, el legislador autor del proyecto señaló en el recinto que este “desfasaje histórico” impacta en la salud, genera gastos innecesarios y afecta la vida cotidiana. En Mendoza, por ejemplo, un estudio mostró que el cambio podría reducir hasta un 40% el consumo energético en escuelas.

El reloj biológico y la salud

Uno de los puntos más debatidos es cómo el huso horario repercute en el reloj biológico. María Juliana Leone, investigadora de la Universidad Nacional de Quilmes, sostuvo que “el mediodía solar ocurre en promedio cerca de la 1 de la tarde, lo que desincroniza nuestro ritmo circadiano”. Según explicó, esto obliga a estudiantes y trabajadores a comenzar sus actividades antes de recibir la luz natural, con efectos negativos en la concentración, el ánimo y el rendimiento físico.

El biólogo Diego Golombek coincidió: “Debemos cambiar de huso horario -3 a -4, que es el que nos corresponde. Con eso ganamos la necesaria luz de la mañana que el cuerpo requiere para sincronizarse”. Sin embargo, advirtió que alternar entre horarios de verano e invierno -como contempla el proyecto- no funciona y está siendo descartado en varios países.

Otro argumento que está en el centro del debate es el energético. Es que al retrasar una hora el reloj, busca aprovecharse más la luz solar y reducir el consumo de electricidad en iluminación y calefacción, sobre todo durante el invierno. Pero no todos los expertos están convencidos: algunos advierten que el ahorro real podría ser menor al esperado, ya que las actividades sociales y comerciales se extienden hasta la noche y requieren igualmente de luz artificial.

Una mirada regional

Además de los argumentos científicos, la propuesta también apunta a la integración con países vecinos. Brasil, Chile, Paraguay, Bolivia y Venezuela ya se encuentran en UTC -4. Adoptar ese mismo horario facilitaría la coordinación comercial, financiera y logística. En tal sentido, el climatólogo José Luis Stella, del Servicio Meteorológico Nacional, fue categórico: “Usar UTC -4 sería lo correcto, astronómicamente hablando. Hoy estamos adelantados porque aplicamos un horario que corresponde al este de Brasil y al Atlántico”.

Cambio de huso horario en Argentina: ¿realmente conviene?

El cambio de huso horario divide opiniones. Para sus defensores, ajustarse al sol mejorará la calidad del sueño, el rendimiento escolar y laboral, y reducirá el consumo energético. Para sus detractores, la medida no alcanzará a modificar hábitos sociales ya instalados y el impacto en el ahorro podría ser marginal.

En cualquier caso, lo que está en juego no es sólo una cuestión técnica, sino cultural: cómo se organizan los horarios escolares, laborales y familiares de todo un país. Con la media sanción ya aprobada, será el Senado el que defina si los relojes de Argentina se atrasan una hora. De prosperar, la modificación marcará un nuevo capítulo en la historia de la relación entre la sociedad y el tiempo.

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