Una niña rosarina de apenas 12 años cursa diplomatura universitaria en la UAI, mientras continúa con sexto grado en la escuela primaria y mantiene su vida social.

Lara Ghione, con solo 12 años, sorprende al convertirse en la estudiante terciaria más joven al inscribirse en una diplomatura de Community Management en la UAI. Al mismo tiempo, mantiene su educación obligatoria en sexto grado de una escuela de Funes, lo que marca un inusual equilibrio entre infancia y formación avanzada.
Desde los seis años, los especialistas la diagnosticaron con Alta Capacidad y también con TDAH. Ese hallazgo permitió diseñar un acompañamiento educativo adaptado a sus necesidades. Su coeficiente intelectual, de 132 puntos, confirma un nivel superior al promedio. Ella misma admite que desde jardín “todo parecía fácil y aburrido”, lo que refleja su constante búsqueda de desafíos intelectuales.
Su madre recuerda que ya de bebé mostró un desarrollo acelerado: a los tres meses se sentaba, a los cinco gateaba y a los seis pronunció sus primeras palabras. Sin embargo, la niña no se encierra en el estudio. Practica vóley, canta, baila y actúa. Además, estudia inglés “para charlas” y se interesa por el japonés.
En entrevistas, Lara remarca que mantiene una vida social activa y diversa. Afirma que logra adaptarse a cualquier edad, pues tiene amigas de cuatro y quince años. Esa versatilidad evidencia una madurez emocional poco frecuente. Aunque todavía no define su futuro profesional, asegura que disfruta del presente y prefiere avanzar según lo que le genera interés.
Su familia respalda cada decisión y busca un equilibrio entre lo académico y lo personal. Por eso, combinan la escuela primaria con la diplomatura, de modo que pueda crecer en un entorno que fomente tanto su desarrollo cognitivo como sus vínculos sociales y afectivos.



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