La muerte de la Locomotora Oliveras por un ACV impulsó un plan municipal de prevención de ACV con capacitación y protocolos en Rosario.

Según datos de la Organización Mundial de la Salud, una de cada cuatro personas sufrirá un accidente cerebrovascular (ACV) en algún momento de su vida. En Argentina, el Ministerio de Salud estima más de 126.000 casos anuales, con consecuencias graves, incluida la muerte. El reciente fallecimiento de la campeona de boxeo y convencional electa Alejandra “Locomotora” Oliveras, tras un ACV isquémico, reavivó el debate sobre la urgencia de una respuesta efectiva ante estos eventos.
Frente a esta realidad, el Concejo Municipal de Rosario impulsa un proyecto clave. La propuesta, liderada por la concejala Nadia Amalevi, busca establecer Zonas Neuroprotegidas en espacios de alta concurrencia. Allí, empleados municipales recibirán capacitación obligatoria para reconocer síntomas de ACV como cara caída, debilidad en un brazo y dificultad para hablar, así como aplicar protocolos de emergencia. Las capacitaciones, que se renovarán cada dos años, incluirán contenidos teóricos, prácticas simuladas y evaluación final obligatoria.
El proyecto también contempla la creación de protocolos estandarizados adaptados a cada lugar. Incluye pasos precisos para actuar, alertar a los servicios de emergencia y orientar su llegada. Estos espacios capacitados funcionarán como referencia para la comunidad cercana, facilitando una respuesta más rápida y organizada.
Además, se impulsarán campañas de concientización para informar a la población sobre los síntomas y la importancia de actuar sin demoras. La propuesta fue desarrollada junto a neurólogos del HECA y del Centenario, así como con la Secretaría de Salud municipal.
Como parte del enfoque preventivo, cada 29 de octubre se realiza en Rosario la Marcha Roja. Esta actividad que busca generar conciencia y promover una vida más saludable, con controles médicos regulares y mayor conocimiento ciudadano sobre esta crítica emergencia médica.



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