Comenzó en zona sur la obra en la cascada del Saladillo, la cual frenará la erosión del arroyo. Se lleva a cabo en el marco del Acuerdo Rosario.

Comenzó la obra en la cascada del Saladillo, una de las más relevantes del Acuerdo Rosario. Empezaron las primeras tareas en la construcción de las defensas contra la erosión retrogradante de la cascada. Por ahora, se están montando las estructuras de defensa para frenar el salto y proteger el entorno. Para controlar el avance de las tareas, está previsto que el gobernador Maximiliano Pullaro y el ministro de Obras Públicas Lisandro Enrico participen de una recorrida la semana que viene.
Durante el mes de mayo y junio se hicieron perforaciones y desvíos del curso del arroyo para montar los cimientos del muro protector bajo el agua. Concretamente, son los muros guía, fundamentales para hacer los módulos y bloques de hormigón, que funcionarán como una “pantalla”.
Ahora, esta segura etapa, le dará una fisonomía definitiva a la desembocadura del arroyo del Saladillo, que ya está bastante avanzada. Una vez que se estabilice el lecho fluvial y esté la etapa de perforaciones, se avanzará en la realización de dos pantallas de hormigón armado, que quedarán enterradas a treinta y cuatro metros de profundidad.
Comenzó la obra en la cascada del Saladillo para frenar la erosión del arroyo: ¿cómo quedará?
La primera tiene carácter discontinuo y actúa como un sistema de “anclaje” estará aguas arriba y estará compuesta por cincuenta y tres bloques de anclaje separados entre sí. Del total, ya se ejecutaron siete, que están hormigonando. Su función es darle estructura a lo que quedará conformado debajo del agua, la segunda pantalla compuesta por diecinueve módulos de hierro y hormigón armado. De esos, ya se realizaron seis y están excavando el séptimo. Funcionará como una represa en arco de ciento catorce metros de largo y veintitrés de profundidad.
Las dos están defensas estarán conectadas por vigas lo que le dará un carácter integral a toda la mole de estructuras enterradas a profundidad. Resta al menos un año de ejecución de tareas para esta etapa, que depende de los factores climáticos y los frenos que puedan imponer las lluvias. Es que se trabaja dentro del arroyo, puede haber demoras. No obstante, consideran ampliar los turnos de operarios para recuperar tiempo perdido.
Sobre la primera etapa (apuntalamiento y mejoras en pilotes y otras áreas del puente Molino Blanco), está completa en un 90%. Ya se reconstruyó la losa de fondo y se repararon todos los estribos de la conexión vial entre Rosario y Villa Gobernador Gálvez. También se colocaron mantas flexibles en los estribos, enlozados a ambos lagos del arroyo y cerca del puente.
Debía protegerse el puente, fondo y márgenes y está casi listo. El último tiempo se incorporaron más maquinaras para acelerar tareas. Lo llamativo es que se desvió el curso del arroyo y se trabaja en el corazón del lecho del afluente del río.
Sobre el arroyo
Vale mencionar que el retroceso de la cascada es una problemática analizada hace más de veinte años y únicamente en los últimos diez, retrocedió más de cuatrocientos metros cerca del puente que conecta Rosario y Villa Gobernador Gálvez.
Este efecto retrogradante se volvió una amenaza para la estabilidad de los suelos. De hecho, los primeros meses del año pasado fueron los más críticos. En aquel entonces, se registraron muchas tormentas que ampliaron el caudal del Saladillo y, según estimaciones oficiales, dejaron el salto de la cascada a ciento noventa metros del puente.




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