Marcelo Bailaque comenzó a cumplir prisión domiciliaria con tobillera electrónica, medida clave en las causas que lo investigan por irregularidades.

Marcelo Martín Bailaque dejó de ser juez federal de Rosario tras la aceptación de su renuncia por parte del Gobierno nacional, que oficializó la decisión mediante el decreto 443/2025. Desde ese momento, entró en vigencia su prisión domiciliaria preventiva, dispuesta en el marco de tres causas en las que está imputado. La Cámara Federal de Apelaciones de Rosario decidió la medida, que se extenderá por 90 días. Los jueces consideraron que no existía riesgo de fuga y que era innecesario mantenerlo en una cárcel común.
Además de la prisión domiciliaria, los fiscales federales que impulsaron las acusaciones solicitaron que Bailaque use tobillera electrónica. Las imputaciones apuntan a su rol en presuntas irregularidades judiciales y vínculos personales con personas investigadas. Una de las causas se relaciona con el manejo de fondos de la cooperativa portuaria de San Lorenzo y Puerto San Martín, donde el juez autorizó transferencias millonarias hacia una mutual liderada por su amigo Fernando Whpei, también imputado.
Otra causa se vincula a su desempeño en una investigación por narcotráfico contra Esteban Alvarado. Allí, Bailaque habría omitido medidas clave, como intervenciones telefónicas, pese a los vínculos entre su contador personal Gabriel Mizzau y la red delictiva. También acusaron a Mizzau, junto con otro contador, de no reportar operaciones sospechosas de empresas vinculadas al narcotraficante.
Finalmente, se lo investiga por su participación en una presunta maniobra para perjudicar al empresario Claudio Iglesias en 2019, mediante una denuncia anónima canalizada por la entonces Afip. En ese expediente, aparece mencionado el funcionario Carlos Vaudagna, quien declaró como arrepentido y admitió su participación en extorsiones a empresarios. Estos elementos configuran un escenario complejo, donde convergen influencias personales, decisiones judiciales cuestionadas y relaciones comprometedoras.



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