Un preso de Coronda fue condenado por llamar desde el penal y amenazar con una bomba al tribunal, lo que provocó un operativo y prolongó su encierro.

Nicolás León Olguín, un interno de la cárcel de Coronda, recibió una condena de 2 años por realizar una amenaza de bomba desde el penal. El hecho ocurrió el 4 de abril del año pasado, cuando llamó desde un teléfono público destinado a los reclusos. Se comunicó con el Servicio Público de la Defensa Penal y advirtió que iban a colocar “una bomba en el tribunal”. Por ese motivo, se activó un operativo inmediato.
En este contexto, la Fiscalía, a cargo de Ana Julia Milicic, y la defensa del acusado acordaron un juicio abreviado. El juez Ismael Manfrin homologó el acuerdo durante una audiencia en el Centro de Justicia Penal. De ese modo, la causa se resolvió sin ir a juicio oral y se sumó al historial del recluso.
Olguín, de 30 años y con domicilio en el barrio Nuevo Alberdi, ya cumplía una condena de 5 años impuesta en junio de 2022. Su salida estaba prevista para diciembre de este año. Sin embargo, el nuevo fallo extendió su permanencia en el penal. A partir de ahora, deberá cumplir 7 años en total.
La amenaza, aunque no se concretó, generó una respuesta policial inmediata y obligó a revisar los protocolos de seguridad. La fiscal sostuvo que se trató de un acto deliberado que no podía quedar impune. Por su parte, el recluso reconoció su responsabilidad y aceptó el nuevo tiempo de detención.
Como es habitual, la unificación de penas se aplica cuando un condenado comete otro delito durante el cumplimiento de su condena. En consecuencia, el mecanismo extendió el encierro y postergó cualquier posibilidad de libertad anticipada. Así, la Justicia busca desalentar acciones que interfieran con el funcionamiento de las instituciones y pongan en riesgo a terceros.




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