Los alumnos celebraron su paso al último año de secundaria con una fiesta en el Monumento a la Bandera.

El año llega a su fin y con él, el ciclo lectivo correspondiente. Es así que los alumnos de 4° año festejaron su paso al 5°, junto a aquellos que finalizaron el secundario. La algarabía de la celebración fue acompañada por pirotecnia y mucho alcohol.
Al igual que en el «último primer día de clases», que se celebra desde hace casi 10 años en Argentina, el festejo tuvo lugar en el Monumento a la Bandera. La celebración incluyó uso de pirotecnia, como bombas de estruendo, algo que no dejó muy conforme a los vecinos. Al ruido de las bombas también le acompañaron bailes, cantos, gritos y silbatos.
En el evento también interfirió un factor muy complejo y que abre mucho debate: el consumo problemático de alcohol en menores de edad. Por eso, la Secretaría de Control y Convivencia se hizo presente en el evento. Ya a comienzos de año, la misma secretaría intentó realizar un operativo especial durante el «último primer día de clases», para que los chicos puedan celebrar sanamente.
Sin embargo, esto no evitó los excesos, como lo atestiguan las botellas de bebidas alcohólicas que quedaron después del festejo. Tristemente, este fenómeno se ha vuelto común en los festejos de esta índole.
La adolescencia es la edad cuando los jóvenes, en busca de aprobación social, toman decisiones que ponen en riesgo su salud. En este proceso, las redes sociales no han hecho más que agravar la problemática.



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